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viernes, 18 de diciembre de 2015

Los vídeos electorales de la campaña 2015: Gana la emoción

Las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 son las primeras en la reciente historia democrática de España en las que más de dos partidos tienen capacidad de influir decisivamente en la formación del Gobierno de la Nación y en la labor legislativa del próximo Congreso de los Diputados. Hasta el último momento las encuestas han señalado un escenario muy reñido, lo que ha forzado a los partidos a poner en marcha la maquinaria de comunicación con los contenidos más emocionales de las últimas campañas.


Partido Popular: No hagas experimentos

El vídeo electoral del PP apela a un mensaje sencillo: "La cosa marcha, cuesta, pero marcha. No lo pongas en peligro votando cosas raras". Como buen vídeo del partido en el Gobierno que espera ser reelegido, pone en valor los éxitos alcanzados durante la legislatura y promete aumentarlos. Apela al esfuerzo, la constancia y la seriedad. Valores emocionales que vinculan con la marca PP y en los que no aparece en ningún momento el rostro del candidato.






PSOE: Resistir es vencer

Este vídeo electoral tiene un muy alto ingrediente emocional. Busca la movilización del voto tradicionalmente socialista a través del relato "resistir es vencer". Frente a encuestas que vaticinan un desastre electoral, este vídeo presenta un escenario de futuro en el que el PSOE logra vencer a pesar de todo y cumplir sus promesas electorales llenando de orgullo a sus votantes. Su objetivo: poner la piel de gallina y retener a los votantes socialistas. 






Podemos: Los dos Pablos Iglesias piden el voto a los socialistas 

El vídeo de Podemos tiene un doble objetivo: presentar a esta formación como libre de toda mácula frente a los partidos tradicionales y, sobre todo, como la alternativa al PSOE. Está dirigido directamente a los votantes socialistas decepcionados con la intención de atraer su voto apelando a los principios fundadores del socialismo y para ello utiliza el nombre de Pablo Iglesias, aprovechando la confusión entre los nombres del líder de Podemos y del fundador del PSOE. 





Ciudadanos: Albert Rivera y la ilusión

El vídeo de Ciudadanos es un reflejo de los dos ejes de su campaña: la figura de Albert Rivera y el elemento emocional de la ilusión. No se presentan propuestas concretas, sino mensajes generalistas basados en la esperanza y la emoción articulados en torno a la figura del candidato. Dirigido a los votantes que buscan algo nuevo pero sin compromisos.





Unidad Popular/Izquierda Unida: la verdadera izquierda

Este vídeo electoral quiere presentar a UP/IU como la defensora de las esencias de la izquierda, sin concesiones ideológicas. Reconoce que parte con menor apoyo en las encuestas y trata de convertir esta circunstancia en un valor con el relato: creéis que somos pocos los que defendemos la verdadera esencia de la izquierda, pero en las elecciones demostraremos que no es así. Un claro mensaje a Podemos.  





UPyD: el partido contra la corrupción


Es el vídeo más clásico de todos. La lucha contra la corrupción se ha convertido en el principal mensaje de este spot y en el elemento diferenciador de UPyD con respecto al resto de partidos, apelando al papel de la formación magenta en las denuncias en el caso Bankia. Un intento de retener votantes en su fuga a Ciudadanos.


viernes, 30 de mayo de 2014

El voto protesta que no fue a los (habituales) partidos protesta: IU y UPyD

Los resultados de las últimas elecciones europeas en España han confirmado una tendencia que se veía venir desde hace tiempo, y es que los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, están perdiendo apoyos a millares. Sin embargo, en vez de caer en manos de los partidos minoritarios que han ido creciendo en los últimos años a costa de esta sangría y que ya son habituales en los sondeos de intención de voto (IU y UPyD), han ido a la abstención y sobre todo a Podemos, que con cinco eurodiputados ha sido la gran sorpresa de estas elecciones.

Durante la campaña electoral de las elecciones europeas ninguno de los sondeos publicados logró acertar el resultado final. Por ejemplo, el barómetro preelectoral del CIS pronosticaba una ligera victoria del PP con 20-21 escaños; el PSOE 18-19; IU cinco; UPyD tres y Podemos uno.

Tampoco anduvieron más acertados los sondeos publicados por los medios de comunicación. Por ejemplo, la encuesta de Metroscopia para El País hablaba de un empate entre PP y PSOE con 19 escaños; seis para Izquierda Plural (IU); dos para UPyD y uno para Podemos, que conseguiría un 2,4% de los votos. Sigma Dos predijo para El Mundo que el PP ganaría las elecciones con 20-21 diputados; el PSOE sería segundo con 18-19; le seguiría Izquierda Plural con seis y UPyD con cuatro. Podemos solamente conseguiría el 1,2% de los votos y se quedaría sin representación. Por su parte, el sondeo de GAD3 para ABC pronosticaba otra victoria conservadora con 21-22 escaños para el PP; 17-18 para el PSOE; cinco para Izquierda Plural y tres para UPyD. Podemos conseguiría entre uno y dos con el 3,5% de los votos.  


Así se preveía que iba a ser el resultado:
Encuesta preelectoral del CIS. Gráfico de El País.

Así fue el resultado electoral:
Gráfico del Diario de Navarra.



Al final, el 25 de mayo ninguno de estos pronósticos se cumplió: el PP ganó, pero con solamente 16 escaños; el PSOE fue segundo con 14; Izquierda Plural es tercera fuerza con seis; Podemos es cuarta fuerza política con cinco escaños y UPyD consiguió cuatro. La participación fue baja en comparación con las citas electorales nacionales o municipales, de un 45,84%, pero no tanto como se pronosticó en un principio (se temían hasta cinco puntos menos). Fue incluso un poco superior a las elecciones de 2009, cuando todavía no se daba el actual escenario político ni económico. Es decir, el 25 de mayo de 2014 votó casi el mismo número de personas que hace cinco años, pero entre 2009 y 2014 tanto el PP como el PSOE han perdido más de dos millones de votantes cada uno. ¿A dónde han ido esos votos?

“Si habitualmente en las europeas el voto de centro se suele abstener, en esta ocasión ha sido el votante conservador el que se ha quedado en casa y se ha fragmentado la izquierda”, explica el presidente de la consultora GAD3, Narciso Michavila, en un artículo publicado en ABC tras las elecciones. Es decir, el votante del PP decidió finalmente castigar a su partido quedándose en casa y no depositando un voto protesta a favor del partido surgido con ese fin, Vox, ni eligiendo a otras formaciones a la caza del descontento conservador, como UPyD.

Esta formación consiguió el 6,5% de los votos, bastante más que el 2,85% de 2009 y en concordancia con las estimaciones preelectorales, pero muy por debajo de las expectativas de crecimiento de esta formación, que según los sondeos de intención de voto (para las elecciones nacionales) llegó a superar el 13% el mes de febrero de 2013.

Y en el caso del votante del PSOE desencantado, un número importante ha ido a parar a Izquierda Unida, que ha conseguido triplicar sus resultados con respecto a 2009. Sin embargo, el que podría haber sido un crecimiento todavía más fuerte de esta formación se ha visto frenado por la aparición de Podemos, que en muchos lugares incluso ha logrado superar a IU como fuerza política más votada.

Como por ejemplo en la Comunidad de Madrid, donde ha conseguido el 11,28% de las papeletas frente al 10,51% de IU: En esta región Podemos ha superado a IU en Madrid capital, y en ciudades de más de 100.000 habitantes como Alcobendas, Alcalá de Henares, Getafe, e incluso en su feudo regional de Rivas Vaciamadrid, donde Podemos es la fuerza más votada.


¿Quiénes son los votantes de Podemos?

El doctor en Ciencias Políticas José Fernández-Albertos analiza en un artículo publicado en eldiario.es algunas claves de su éxito electoral, que se podrían resumir en los siguientes puntos:
  •  Logró la activación del votante de izquierdas que en principio iba a la abstención. Esto explicaría que finalmente la abstención no fuera tan elevada como se predijo.
  •  Es un voto de los castigados por la crisis, ya que es mayor en aquellos lugares donde ésta ha golpeado más y menor donde el nivel socioeconómico es mayor y la crisis ha tenido menos incidencia.
  •  Es un voto más joven que el del resto de partidos, es decir, de personas que se sienten menos vinculadas a las formaciones tradicionales.
  •  Es un voto de ex votantes del PSOE y de IU casi a partes iguales.


Es decir, el votante de Podemos sería un votante de izquierdas desencantado con las formaciones clásicas de este espectro ideológico, no solamente con el PSOE sino también con Izquierda Unida, y que no se plantea votar a UPyD a pesar de que esta formación se presenta como la superación del bipartidismo.


Frustración en IU y UPyD

Al final, los partidos minoritarios que aspiran desde 2011 a quebrar el bipartidismo, IU y UPyD, han visto cómo en las elecciones en las que podrían haber conseguido un salto cuantitativo muy importante, éste se ha frustrado por la aparición de Podemos.

UPyD no ha logrado captar más votantes socialistas desencantados de los que ya había conseguido en 2011, ni tampoco ha logrado crecer a expensas del PP. IU incluso ha perdido posiciones en muchas plazas a costa de Podemos, lo que ha impedido a IU sobrepasar su techo del 10%.

Esto explica la frustración que reflejan las declaraciones de Rosa Díez por un lado (“Los partidos populistas han llegado”), y la resignación de Cayo Lara, que, empujado por una parte importante de su partido, ha ofrecido a Podemos “confluir” en sus políticas, cuando tan sólo unos meses antes el propio Lara y la cúpula de Podemos tuvieron un conflicto por las listas de IU al Parlamento Europeo.

En esta reflexión no se trata de analizar las causas del desplome de PP y PSOE (análisis que ya se han producido y se seguirán produciendo en abundancia). Tampoco se busca encontrar las causas de por qué UPyD e IU han sido incapaces de capitalizar esta caída, a pesar de que en los últimos tres años su estrategia era precisamente explotar el gran enfado social con el llamado bipartidismo para lograr más votos.



El objetivo de esta reflexión es plantear una serie de preguntas que todavía esperan respuesta: ¿Consideran los votantes de Podemos que IU y UPyD en el fondo son iguales que PP y PSOE a pesar de su discurso antibipartidista? ¿Han llegado IU y UPyD a su techo electoral? ¿Estamos ante un voto protesta clásico como el que se suele dar en las elecciones europeas?, o el éxito de Podemos ¿es el reflejo de un agotamiento creciente de la legitimidad democrática de los partidos habituales, incluidos IU y UPyD?


Una última pregunta que surge obligatoriamente es si Podemos ha llegado para quedarse y qué repercusiones tendrá en el sistema político español, que el pasado 25 de mayo sufrió el segundo terremoto en lo que llevamos de crisis desde de la aparición del movimiento 15 M en 2011. Esto plantea la cuestión de fondo, y es si la decadencia de PP y PSOE será duradera o no. ¿Ha cambiado para siempre el sistema de partidos español?     

Artículo disponible en el blog Ssociólogos

jueves, 2 de enero de 2014

Empieza 2014, un nuevo periodo electoral

En 2014 se celebrarán las elecciones al Parlamento Europeo. Son las primeras elecciones en España previas al gran año 2015 con sus citas municipal, regional y nacional. 2014 será también, previsiblemente, el año en el que los grandes partidos van a tomar las decisiones más importantes sobre su liderazgo inmediato. En definitiva, tras dos años de pausa, vuelven a encenderse los motores electorales.

En España los que siguen con interés los acontecimientos de la política suelen tener dos años tranquilos seguidos de dos años de intensa actividad. El hecho central alrededor del cual gira todo es la cita electoral, ya sea a nivel europeo, local, regional o nacional. Los españoles votan cuatro veces cada cuatro años, y esas votaciones se suelen concentran en un espacio de año y medio. Es un tiempo frenético en el que el gobierno de turno trata de rentabilizar su gestión y la oposición sale de la confrontación en el ámbito estrictamente institucional para demostrar su influencia y presentarse como una alternativa real de poder. Todo el mundo enseña sus músculos y trata de presentarse con el mejor aspecto posible para ser elegido.

Pero antes de presentarse de nuevo en público, los partidos –independientemente de su color y de su magnitud- se enfrentan también a un periodo de confrontación interna, más o menos velada, en el que deciden quienes de sus líderes asumirán la responsabilidad de representarles en las elecciones.

Después de las elecciones generales de noviembre de 2011 y de las locales y regionales de mayo de ese año, en 2014 empiezan a calentarse de nuevo los motores electorales. La próxima cita serán las Europeas de mayo que servirán de punto de análisis fundamental para el resto de citas electorales. A partir de entonces, ¿qué les espera a los cuatro partidos con mayor representación a nivel nacional?:



Las elecciones locales y regionales de mayo de 2011 proporcionó al PP el mayor poder institucional jamás logrado por un partido en la reciente democracia española. Consiguió el 46% de las alcaldías de los municipios españoles, el 60% en las ciudades de más de 50.000 habitantes y todos los gobiernos regionales que se votaban en ese día excepto Asturias. (Galicia, Euskadi, Cataluña y Andalucía tienen otras fechas electorales). En noviembre de 2011 ese ‘tsunami’ electoral se confirmó con una mayoría absoluta de 10,8 millones de votos (44,6%) y 186 diputados en el Congreso.

Hoy, sin embargo, esa enorme ventaja se ha desinflado. El PP encara 2014 con una enorme fuga en la intención de voto. Según las últimas encuestas electorales la pérdida de escaños prevista llega hasta los 50 escaños, según el barómetro de GESOP publicado el pasado 5 de diciembre en El Periódico. Metroscopia cifra esa pérdida en 40 escaños en una encuesta publicada el 1 de diciembre de en El País; y GAD 3 prevé una pérdida de 36 escaños en una encuesta publicada por Antena 3 el pasado 20 de noviembre. Hablando en porcentajes, el PP perdería un 10,7% de sus votos según Metroscopia; un 14% según SIGMA DOS (publicado en El Mundo el pasado 20 de noviembre); y un más de un 12% según el Barómetro del CIS de octubre. En resumen, el PP se está desangrando.

Barómetro de GESOP, 5 diciembre 2013.


Está en riesgo mantener con vida el poder recientemente conseguido, sobre todo en lugares que cuentan con ser bastiones electorales seguros para el PP en los últimos años. Por ejemplo Madrid. Según una encuesta de Metroscopia publicada el pasado mes de junio, el PP podría perder la mayoría absoluta en la capital y con ello el poder si los tres partidos de la oposición (PSOE, IU y UPyD) logran ponerse de acuerdo. Lo mismo ocurre con la Comunidad de Madrid. Tras una serie ininterrumpida de mayorías absolutas desde 1995, el PP corre el riesgo de desmoronarse hasta el 35%, también según Metroscopia (mayo 2013).

No es de extrañar que con estas previsiones se comience a especular con un cambio de plantel para sustituir a la alcaldesa Ana Botella y al presidente madrileño Ignacio González. Pero este cambio no será pacífico, teniendo en cuenta las fracturas internas en el PP. El partido de Madrid no se ha caracterizado precisamente por su cercanía y lealtad a Mariano Rajoy ya desde tiempos de Esperanza Aguirre (que sigue siendo la presidenta del partido madrileño y con ello se reserva cierto poder orgánico). El único interés en común que podía unir el trabajo del partido, Eurovegas, se ha caído estrepitosamente y con él la única excusa para no comenzar las hostilidades.

¿Por qué tendría Rajoy que mantener en la candidatura a un Ignacio González cuya esposa está imputada por corrupción y que da unos resultados nefastos en las encuestas? ¿Y a una Ana Botella que se ha convertido en un hazmerreír constante y además es la esposa de su rival real en el PP, José María Aznar?  Pero, si no son ellos, ¿quién podría ser candidato? Ya suenan algunos nombres, como el de la delegada del Gobierno en Madrid y ex diputada regional del PP, Cristina Cifuentes. Ella lo niega, pero en la misma entrevista en RNE en la que se descartó entonó un decidido discurso crítico con el anteproyecto de Ley del Aborto presentado por el ministro Ruiz-Gallardón. ¿Un ataque al archienemigo de su antigua protectora Esperanza Aguirre o un guiño a sus futuros votantes?

Precisamente esta Ley del Aborto se ha interpretado como una ley dirigida a contentar a los votantes más extremos a la derecha del PP para que no abandonen el barco o vuelvan a él. A esta ley se suman otras muy polémicas que han provocado una enorme contestación social, como la Ley de Seguridad o la LOMCE. Son leyes con un claro sabor ultraconservador que toca los temas clave para el electorado más de derechas: el aborto, la confesionalidad en las escuelas y la seguridad. El miedo de la cúpula del PP al abandono de estos votantes y la posible creación de un partido a la derecha es aparentemente tan grande, que no importa el desgaste entre el electorado moderado y de centro.  

è Por lo tanto, en 2014 el PP tendrá que hacer frente a la dramática caída de la intención de voto, a evitar que a su derecha se forme un partido de descontentos que pueda mermar su poder institucional a largo plazo, y a un previsible enfrentamiento interno por la renovación de una gran parte de sus candidatos en las plazas más importantes, sobre todo en Madrid. 




 
Los socialistas fueron los que sufrieron las consecuencias del ‘tsunami’ del PP en 2011 con la correspondiente pérdida de poder. En mayo de ese año aún gobernaban en La Moncloa, pero la nefasta imagen del entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero, así como la gestión que se le atribuía de la crisis, hundieron al Partido Socialista. En las elecciones locales y regionales de mayo de 2011 el PSOE solamente logró el gobierno de Asturias (junto a IU y a UPyD), pero perdió Aragón y los feudos históricos de Castilla La Mancha y Extremadura. En total, el PSOE perdió más de 1,4 millones de votos y gobierna en sólo nueve capitales de provincia frente a  34 el PP. En noviembre de 2011 este desastre electoral se vio confirmado en las elecciones generales, en las que el PSOE consiguió 6,9 millones de votos (el 28,73% del total) y sólo 110 escaños, 59 menos que en las anteriores elecciones de 2008.

Dos años después, los socialistas se enfrentan al año 2014 con una esperanza: parece que su caída ha parado y se percibe una ligera mejora en sus expectativas de voto. Metroscopia (El País del 1 de diciembre 2013) prevé 131 diputados socialistas (con el 31,5% de los votos) y GAD 3 (Antena 3 el 20 de noviembre de 2013) dice que serán 122. Por otro lado, hay quien ve incluso una ligera caída, como el CIS (Barómetro de octubre 2013) que prevé una intención de voto del 26,8%, dos punto menos que en las elecciones; SIGMA DOS (El Mundo del 20 de noviembre 2013) que prevé un resultado del 27%; o GESOP (El Periódico 5 de diciembre 2013) que prevé una pérdida de entre dos y seis diputados. Ligera subida, estancamiento o ligera caída, en todo caso, el PSOE parece que ha llegado a su tope y no es previsible una mayor caída. 

Sondeo de Metroscopia, 1 de diciembre 2013.

Esto abre la puerta a los socialistas a concentrarse en un discurso de recuperación de los votantes y de regeneración de las siglas como marca electoral. El primer paso ya se ha dado con la celebración de la Conferencia Política el pasado mes de noviembre, en el que el protagonista era el partido y sus contenidos, y el objetivo era recuperar a los militantes y votantes ideologizados de izquierdas y descontentos con el PSOE por su gestión hasta 2011. El segundo paso es el de la elección del liderazgo. El Comité Federal del próximo 18 de enero pondrá fecha a las primarias abiertas en las que, por primera vez en España, no sólo los militantes sino cualquier ciudadano interesado, podrá elegir entre los diferentes candidatos. Con esta elección se trataría de cerrar así la herida con el electorado abierta en 2011 y recuperar la legitimación en el terreno del discurso democrático, siempre que el partido aguante el resultado con disciplina.
 
Sin embargo, donde está la verdadera oportunidad del PSOE de regresar a posiciones de poder es en sus posibilidades negociadoras con otros partidos. La hemorragia de votos del PP no tiene como consecuencia una subida correspondiente subida de votos en la izquierda. El fenómeno del ‘balancín electoral’, por el cual los votos de centro iban y venían de manera natural entre los dos partidos, se ha roto. La pérdida de votos por el PP no se refleja en más votos para el PSOE. Pero sí en la pérdida de mayorías absolutas de la derecha en ayuntamientos y gobiernos autonómicos que dan la oportunidad a los socialistas a ocupar el poder, eso sí, negociando en la mayoría de los casos a tres bandas con IU y UPyD. Es lo que podría pasar con los ejemplos ya mencionados del Ayuntamiento de Madrid y de la Comunidad de Madrid.

è En resumen, el PSOE comienza 2014 con la certeza de que su caída electoral ha cesado, lo que le permite reagruparse y rearmarse para tratar de recuperar terreno. Las primarias abiertas para elegir al candidato a las elecciones nacionales (sin contar otros posibles procesos) se celebrarán con casi toda seguridad este año con el objetivo de reforzar el discurso democrático y recuperar la relación con los votantes desencantados. De todas formas, independientemente del número de votos que los socialistas puedan recuperar en el próximo año, la hemorragia del PP y su pérdida de mayorías absolutas abre la puerta al PSOE a recuperar gran parte de su poder institucional municipal y regional mediante la negociación con IU y UPyD.      






Izquierda Unida se benefició claramente del hundimiento del PSOE en 2011. En las elecciones locales y regionales de mayo de 2011 consiguió más de 1,4 millones de votos, unos 200.000 más que en la anterior cita electoral. Su poder regional se vio además incrementado con su apoyo al nuevo gobierno del PP en Extremadura, prefiriendo apoyar la entrada al Gobierno de la derecha antes que mantener a los socialistas. En las elecciones generales de noviembre de 2011 esa subida electoral se vio confirmada consiguiendo más de 1,6 millones de votos, el 6,9% del total, y 11 escaños, nueve más que en 2008.

Pero la verdadera sensación de euforia en IU se basa en los resultados de las encuestas. Según todas ellas, esta formación política sube como la espuma en comparación a los resultados de noviembre de 2011: Hasta 34 escaños según GESOP; hasta 25 según Metroscopia con el 12% de los votos; 16 escaños según GAD 3; hasta el 13,4% del total de los votos según SIGMA DOS; y hasta el 11,3% según el Barómetro de octubre del CIS.   

Aunque estas cifras siguen siendo muy buenas teniendo en cuenta los resultados reales cosechados por IU, el optimismo de esta formación se ve atenuado si se compara los pronósticos actuales de las encuestas con lo que decían hace cinco meses: En el sondeo de Mestroscopia de agosto de 2013 IU tenía una intención de voto del 16,2%, cuatro puntos más que en la última encuesta, lo que hubiese correspondido a 48 diputados, 14 menos que en diciembre. También GAD 3 daba más escaños a IU en septiembre que ahora, en concreto 11 más que en su última encuesta en noviembre. GESOP también predijo en julio de este año que IU tendría hasta 18 diputados más que su sondeo cinco meses después. Es decir, parece que el crecimiento de IU con respecto a los últimos resultados electorales será muy importante, pero bastante menos de las expectativas despertadas por las encuestas en los últimos dos años.

Sondeo de GAD 3, 20 de noviembre de 2013.

Desde la llegada de Cayo Lara a su liderazgo, Izquierda Unida ha apostado por un discurso de confrontación con el PSOE para tratar de arrebatarle el electorado ideológico de izquierda. En 2011 ese discurso tuvo mucho éxito si se observa el trasvase de votos, lo que ha propiciado que IU haya preferido mantener su confrontación con los socialistas e incluso aspirar a convertirse en el partido principal de la izquierda, pesar de que el gobernante ya no es el Partido Socialista sino el PP. Esto ha provocado algunas situaciones que podrían calificarse como paradójicas, ya que para demostrar que es más de izquierdas que el PSOE, IU se niega a trabajar con los socialistas en muchos lugares aunque eso signifique que el principal beneficiario sea el PP. Eso ha pasado en Extremadura, donde el PP gobierna gracias a IU, y en Alcalá de Henares, donde una moción de censura al alcalde del PP con los votos de PSOE y UPyD fracasó debido a la negativa de IU de apoyarla.

Por otro lado, en 2014 parece que el crecimiento de las expectativas de IU se va a moderar, de la misma manera que la caída del PSOE se ha frenado y es de esperar una mejora de su intención de votos. Esto, unido a la caída en barrena del PP, abre la posibilidad de que en un futuro no muy lejano IU tenga que tomar decisiones de pacto con el PSOE a pesar de su discurso. ¿Pactará con los socialistas para conseguir la Alcaldía de Madrid o la Comunidad de Madrid, por ejemplo? Históricamente ha sido así, y no es la primera vez que IU ha cambiado su discurso para colaborar con el PSOE a la hora de llegar al poder. No hay que olvidar que en Andalucía IU apoya el gobierno socialista nacido en 2012.

En todo caso, IU tendrá que elegir: pactar con los socialistas en un futuro, lo que desencantará a los sectores más ‘puristas’ muy movilizados y eufóricos por los resultados hasta el momento. O mantener su independencia del PSOE permitiendo gobiernos del PP en minoría, lo que sería muy difícil de explicar a la mayoría de los votantes. En todo caso, ambos escenarios supondrán momentos conflictivos en el seno de IU, cuyas primeras decisiones al respecto tendrán que tomarse en 2014.

è IU se enfrenta en 2014 a una moderación de sus expectativas electorales y a la apertura de un debate interno ante la pregunta fundamental que deberá responder en 2015: ¿Pactos con el PSOE y llegar al poder en ayuntamientos y comunidades autónomas?, o ¿mantener la independencia con respecto al PSOE e insistir en convertirse en la fuerza hegemónica de la izquierda?





Unión Progreso y Democracia hizo su entrada masiva en la política española en las elecciones locales y autonómicas de mayo de 2011. Entonces cosechó más de 465.000 votos y 152 concejales en toda España. En las elecciones generales de noviembre de 2011, la explosión le proporcionó a esta formación 1,1 millones de votos y cinco escaños en el Congreso, donde desde 2008 solo estaba representada Rosa Díaz como diputada.

Pero el verdadero despegue ha venido después, de mano de las encuestas. Según GESOP llegaría hasta los 29 diputados; GAD 3 les da 21 escaños; SIGMA DOS habla del 10,4%; Metroscopia habla de 11 escaños y el 7,1%; y el CIS del 7,7%. Son unos resultados excelentes comparados con lo conseguido en las elecciones de 2011, pero al igual que ocurre con IU, estas cifras no crecen.

Los datos del barómetro del CIS son sólo un 0,4% más que en octubre de hace un año. Es decir, según el CIS, UPyD está estancada. Sus votantes son los mismos que hace un año, al menos en número. Además, si se mide la intención de voto directa, es decir cuando se pregunta al encuestado directamente por qué partido va a votar y cuál es el que mayor simpatía le despierta, UPyD baja hasta el 6%.  Esta tendencia se ha visto confirmada por la encuesta de Metroscopia publicada por El País el pasado 1 de diciembre, en la que UPyD conseguiría el 7,1%, con una participación estimada del 65%. En el pasado mes de agosto, y con una participación estimada del 52%, Metroscopia daba una intención de voto a UPyD del 11,8%, casi cinco puntos más que cuatro meses más tarde. GESOP, por su parte, presenta en diciembre una intención de voto con hasta cuatro escaños menos que con respecto al barómetro de julio.

Encuesta de SIGMA DOS, 20 de noviembre de 2013.

Ante el estancamiento en las encuestas de UPyD, la caída del PP hace de este partido una cantera excelente de donde atraer votos, sobre todo el sector más moderado que podría verse espantado por las últimas leyes ultraconservadoras aprobadas por el Gobierno de Rajoy. No dejan de ser votantes del PP, por lo que para atraerlos, UPyD debe asumir algunos aspectos de su discurso para que se sientan cómodos. Los temas que ha elegido el partido magenta ya están en el ADN de UPyD desde su nacimiento: la defensa de la unidad de España frente al soberanismo catalán y vasco, y dureza en la cuestión de ETA.

Rosa Díez anunció en el II Congreso de UPyD celebrado hace un par de meses que su partido estaba listo para gobernar. Se refería claramente a la posibilidad que le dan los números para elegir el color de gran cantidad de próximos gobiernos municipales y regionales en todo el país. La pregunta es, ¿con quién pactará? La lucha por atraer votantes del PP le enemista claramente con este partido, ya que compiten por el mismo electorado. Por otro lado, si finalmente UPyD se ve nutrido de un gran número de ex electores del PP, esto le obliga a mantener unas posiciones conservadoras difícilmente compatibles con pactos electorales con la izquierda.  


è UPyD se enfrenta en 2014 a la cuestión fundamental de su identidad. Para crecer necesita pescar en el caladero de votantes del PP, y para ello debe adecuar su discurso adoptando un contenido más conservador. Por otro lado, se abre la puerta para su participación en diferentes gobiernos locales y autonómicos (incluso a nivel nacional) y tendrá que decidir qué orientación dar al partido de cara a futuros pactos: de centro pero ¿derecha o izquierda?

domingo, 10 de noviembre de 2013

UPyD ¿HA ENCONTRADO SU ESPACIO IDEOLÓGICO?

¿A quién representa el partido de Rosa Díez? Este partido de corta existencia se encuentra según las encuestas en una posición en la que aspira a influir en las futuras composiciones de gobierno a todos los niveles: local, regional e incluso nacional. Esa posición se debe a un crecimiento en la intención de voto se mediante un discurso diseñado para captar el mayor número de votos de otros partidos, primero del PSOE y ahora del PP. ¿Quién vota hoy a UPyD? ¿Ha encontrado ya su espacio ideológico?

Los pasados 1, 2 y 3 de noviembre UPyD celebró su II Congreso que finalizó con el mensaje claro de su líder Rosa Díez de que están dispuestos a gobernar: “Hemos hecho una tarea muy importante para preparar el partido para gobernar, para ser un instrumento de gobierno, no dentro de mucho, sino dentro de muy poco tiempo”, dijo. El mismo día en el que comenzaba su evento, UPyD quiso dejar clara su influencia entre los demás partidos a pesar de su pequeña representación institucional y anunció que ponía fin a su apoyo al gobierno socialista de Asturias.

También sacó pecho sobre su reciente iniciativa en el Congreso de los Diputados sobre la defensa de la unidad de España y la manera de cómo PP y PSOE tuvieron que seguirle el juego, provocando un duro conflicto entre el PSOE y el PSC: “Este grupo de cinco diputados ha tomado de la solapa a los dos principales partidos y ha conseguido que 286 diputados digan que la unidad de la nación es indisoluble”, afirmó una Rosa Díez visiblemente muy satisfecha y que presumió de coherencia: “Hoy puedo decir con orgullo en nombre de todo el partido que somos lo que decimos, decimos lo que hacemos y que somos lo que hacemos”. Ahora sólo falta saber ¿quiénes son esos votantes? Y ¿qué es lo que dice, hace y es UPyD?


Estancamiento en las encuestas
El último Barómetro del CIS, el de octubre de 2013, arroja un poco de agua fría en el optimismo desbocado de UPyD. Aunque esta encuesta le da un 7,7% de intención de voto, que sigue siendo bastante más que el 4,69% de los votos conseguidos en las elecciones generales de 2011, es sólo un 0,4% más que en octubre de hace un año. Es decir, según el CIS, UPyD está estancada. Sus votantes son los mismos que hace un año, al menos en número. Además, si se mide la intención de voto directa, es decir cuando se pregunta al encuestado directamente por qué partido va a votar y cuál es el que mayor simpatía le despierta, UPyD baja hasta el 6%.  

Fuente: El País


Otra encuesta recientemente publicada, la del Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales para la revista Temas,  observa también un estancamiento en la intención de voto a UPyD. En este caso, los resultados serían un poco peores, entre un 7,2% en caso de baja participación electoral, y de un 6,8% en caso de que la participación sea alta. Hace un año, esta encuesta le daba a UPyD un resultado mejor: entre un 7,8% y un 8,9%. Esta ligera bajada de los datos de UPyD en el último año, a pesar de que las condiciones siguen siendo las mismas (crisis económica, desconfianza hacia los partidos tradicionales, etc.), hace que este estudio afirme que “este partido puede estar llegando a su tope de posibilidades políticas efectivas en torno al 6/7%”

Encuesta del Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales para la revista Temas.


De camino hacia el centro-derecha
UPyD puede estar dejando de crecer y puede que se haya estabilizado entre un tipo concreto de electorado. Según las encuestas, ese electorado vendría, sobre todo, del PP, un partido que está sufriendo una sangría impresionante de apoyos desde su mayoría absoluta en 2011. Según el estudio para la revista Temas, “los votos que pierde el PP no van a parar a un solo partido, aunque UPyD crece de manera apreciable en los espacios de centro”. Es decir, este partido se está beneficiando de la huída de votos del PP. Por lo tanto, ¿se está convirtiendo UPyD en una formación de centro derecha?

Así lo ve el Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales, que asegura que “los espacios de centro-centro es donde está penetrando UPyD, que ya tiene la mayoría de los apoyos en los espacios del 4 y del 5, con una creciente inflexión hacia los espacios situados en el centro derecha del espectro político”. Es decir, si el espectro ideológico español se midiera de uno a 10, siendo 10 la ultraizquierda y 1 la ultraderecha, la mayoría de la población situaría a UPyD en el 4,78, y a su líder Rosa Díez en el 4,98. Es decir, en el centro ligeramente escorado a la derecha.

Sin embargo, curiosamente, los votantes de UPyD sitúan a su partido en el 5,42, es decir, en el centro pero ligeramente escorado hacia la izquierda. ¿Es esta percepción un resto de tiempos pasados? Podría ser. Antes de las elecciones de 2011, UPyD se presentaba como una alternativa a un PSOE en el Gobierno muy desgastado y en ello tuvo mucho que ver el origen socialista de la propia Rosa Díez. Esto atrajo a muchos votantes socialistas, seducidos por un discurso centrado en la justicia social presuntamente herida por el PSOE y la profundización en los valores democráticos. Esto tuvo sus consecuencias en la percepción que se tenía de esta formación. Por ejemplo en 2010, los seguidores de este partido se atribuían un 6,25 en la escala, es decir, claramente en el centro izquierda.

Desde entonces, UPyD ha ido “derechizando” su imagen hasta llegar al 5,42 actual entre sus votantes y al 4,78 entre el resto de la población. La imagen de Rosa Díez vive el mismo proceso, ya que si hoy se la ubica en el mismo centro (4,98), hace un año se le situaba más hacia la izquierda, en el 5,98.

Es decir, UPyD no crece en intención de voto, pero en el margen en el que lo hace, su camino es hacia la derecha. ¿Es como simple consecuencia de su estrategia de caza de votantes de un PP malherido? O ¿se trata de una consecuencia lógica de un partido con un discurso de derechas?

Seguramente se trate de una combinación de ambos factores. Por un lado, UPyD trata de hacer leña del árbol caído de la crisis del PP, de la misma forma que se benefició en 2011 de la crisis del PSOE. Pero también es cierto que entre su acervo ideológico se encuentra en lugar muy destacado la defensa de la unidad de España y el enfrentamiento con los nacionalismos, hoy sobre todo con el catalán en pleno conflicto soberanista, y una posición dura con respecto a los presos de ETA. Son discursos muy aptos para pescar en el caladero del PP, a los que se suman gestos como el fin del apoyo al gobierno socialista en Asturias y el discurso ‘estándar’ de crítica a ambos partidos grandes, ya que el de Díez insiste constantemente en ser “diferente” y acusa a PP y a PSOE de ser los responsables de la crisis.  


¿Ha venido UPyD para quedarse?
Precisamente la crisis es la que ha hecho posible la eclosión de UPyD y su irrupción en el sistema político español. No tanto la crisis económica, como la crisis de confianza en los partidos políticos mayoritarios y en las instituciones políticas. UPyD se presenta como el partido de la transparencia, contra el derroche y de la participación democrática. Precisamente las demandas clave de buena parte de la ciudadanía desencantada con el sistema político español nacido en la Transición. UPyD es un partido actual, sin pasado orgánico. ¿Podría ser esa una de las claves de su éxito?

Los politólogos Rokkan y Lipset divulgaron en los años 60 el concepto de clivaje, un anglicismo que quiere decir “fisura” o “escisión”, y con el que trataron de analizar el surgimiento de los partidos políticos. Simplificando bastante la explicación de esta teoría, estos científicos pensaban que los partidos surgían como consecuencia de la existencia de conflictos sociales. Así, por ejemplo, del conflicto campo-ciudad surgieron los partidos agrarios; del conflicto entre trabajadores y propietarios de las fábricas surgieron los partidos socialistas; de los conflictos entre el Estado y la Iglesia surgieron los partidos cristianodemócratas; del conflicto centro-periferia nacieron los partidos nacionalistas; etc.  

Cabe preguntarse si UPyD ha nacido de un clivaje. ¿Es la consecuencia de la demanda de una parte de la ciudadanía descontenta con el sistema de partidos anterior a la crisis? Si fuera así habrá partido magenta para rato, ya que habría encontrado su sitio en un sistema de partidos al que no le ha quedado más remedio que adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas demandas políticas. Es lo que opina Rosa Díez, que está convencida de que su partido ha llegado para quedarse. Por eso se presenta como la llave para dar y quitar gobiernos (como en Asturias), y en definitiva, como un actor fundamental en el sistema de partidos que tanto critica. La pregunta es si su sitio en el espectro de partidos es el centro derecha.

Todavía es pronto para saberlo, pero parece que este es el caso. UPyD se encuentra sumergido en el segundo ciclo político desde su fundación. En el primero (hasta 2011) se presentó como un partido progresista con el objetivo de cazar votos entre el electorado socialista, y en el segundo (desde 2011) defiende un discurso conservador para atraer a los votantes del PP. Como consecuencia UPyD aparece cada vez más como un partido de centro derecha, y parece que en este proceso está consiguiendo hacerse un hueco en el sistema de partidos, pero a costa de haber alcanzado su techo de intención de voto con un 6-7%. Puede estar allí mucho tiempo, sobre todo porque UPyD va en dirección contraria a la tendencia general en la sociedad española que es de avance hacia posiciones de izquierda (en 2013 la media de ubicación de los españoles en el espectro ideológico es de 6,12, es decir, de izquierda moderada, según el Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales).


Es decir, puede que UPyD consiga muchos votos pescando en el caladero del PP que le permitan jugar un intenso papel institucional en el futuro, pero eso le posiciona como un partido de centro derecha, una ubicación ideológica que no podrá abandonar a corto o medio plazo si no quiere perder su credibilidad entre sus nuevos votantes y en la sociedad en general. Ahí radica el problema para UPyD: esos votos serán menos de los que habría podido conseguir si hubiera persistido en continuar su primer impulso y hubiera seguido compitiendo por los votantes de izquierda moderada, ya que esa es la tendencia ideológica de la mayoría de la población.    

sábado, 20 de julio de 2013

LOS ESCENARIOS POLÍTICOS QUE PUEDE PROVOCAR BÁRCENAS

Luis Bárcenas, el ex tesorero y ex gerente del PP, está desvelando los peores trapos sucios del partido en el Gobierno y del presidente Mariano Rajoy. Cada día salen a la luz nuevos ejemplos de cómo el PP utilizaba el dinero negro que recibía por parte de empresarios solícitos a cambio de favores. Se trata de uno de los mayores, sino el mayor escándalo de la actual democracia española, mientras Rajoy sigue sin querer comparecer en el Parlamento. La oposición ha anunciado una Moción de Censura y se reclama a gritos la dimisión del presidente y elecciones anticipadas. ¿Qué escenarios políticos se abren en España a partir de ahora?

El periodista Pedro Blanco definió a Mariano Rajoy como “preso de un preso de Soto del Real”. Luis Bárcenas por el momento ha desvelado que ha mantenido una estrecha relación y complicidad con el presidente del Gobierno, al menos hasta el pasado mes de marzo, como atestiguan los SMS que se enviaron mutuamente. También le ha confesado al periodista Pedro J. Ramírez que el PP recibía donaciones millonarias de empresarios a cambio de favores y que no podían justificar por exceder los límites fijados por la ley de financiación de los partidos políticos. Pero Bárcenas no se ha quedado ahí.

Por el momento ha revelado ante el juez que Rajoy y la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, recibieron un sobresueldo en negro entre 2008 y 2010, o que el PP pagó la defensa del caso del Yak 42 con los euros de su caja B que, según los datos aportados por Bárcenas al juez, podría ascender a 8,3 millones de euros de dinero negro. El diario El Mundo ha publicado también que el propio Rajoy habría amenazado a Bárcenas con encarcelar a su mujer si seguía hablando, o la nulidad del caso y el cese del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, si guardaba silencio.

Uno por uno y en singular todos estos casos suponen por sí mismos un escándalo grave, pero en su conjunto suponen un verdadero terremoto de consecuencias a primera vista imprevisibles. La oposición exige a Rajoy que comparezca en el Parlamento y explique su relación con Bárcenas y el origen del dinero negro del PP. Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE, ha anunciado una Moción de Censura si la mayoría absoluta del PP continúa bloqueando esta comparecencia, y los gritos que piden la dimisión del presidente se multiplican.

Rajoy está asediado, ¿pero realmente no tiene escapatoria? Su situación parece muy precaria, sin embargo cuenta con muy buenas cartas y una situación política, social y económica que le desaconsejan hacer otra cosa que no sea aguantar en el puesto. Aquí se analizan los diferentes escenarios políticos que se podrían abrir a partir del Caso Bárcenas y por qué Rajoy no se mueve:

Moción de Censura: Parece el escenario más probable e inmediato si el PSOE cumple su advertencia –el único grupo parlamentario de la oposición con diputados suficientes para presentarla- y si Rajoy sigue sin comparecer en el Congreso. La Moción de Censura es un mecanismo recogido en los artículos 113 y 114.2 de la Constitución y en los artículos 175 a 179 del Reglamento del Congreso de los Diputados. No se debe olvidar que el Presidente del Gobierno es nombrado por el Congreso –en las elecciones no votamos al presidente, sino a los diputados que le nombran-, por lo que le corresponde al propio Congreso la capacidad de deponerlo. Sin embargo, no se puede poner una Moción de Censura a la ligera. Se necesitan al menos 35 diputados y se caracteriza por la obligación de proponer a un candidato a la Presidencia del Gobierno por parte de los diputados que presentan la moción, una persona que, por otra parte, no tiene por qué ser diputado. Es decir, se obliga a la oposición a ser constructiva y no solamente a deponer el Gobierno. Ya sólo este detalle obliga a la reflexión. En este caso, ¿a quién nombraría el PSOE como candidato para enfrentarse a Rajoy?

El PP tiene mayoría absoluta de 186 diputados en el Congreso, por lo que el resultado de la Moción de Censura está claro. Los socialistas, con 110 escaños, explican que, sin embargo, se presentaría “por dignidad de la Cámara”, para no dejar sin lucha la exigencia de respeto al Parlamento. Sabiendo que van a perder, los socialistas tendrían que presentar a un candidato dispuesto a autoinmolarse. ¿Sería una persona sin grandes ambiciones dispuesta a sacrificarse o sería el líder?

La moción de censura prevé un debate en el Congreso para explicar por qué se presenta, y en ese momento todas las miradas se centrarían en el orador que representaría a su partido. Sería la voz de la oposición frente al PP, aunque no está obligada la presencia de Rajoy al tratarse de un trámite exclusivamente parlamentario. En caso de que se encargue de defender la postura socialista un o una dirigente sin demasiado peso orgánico y mediático, sería un papel demasiado grande para una persona que no pretende liderar al principal partido de la oposición más allá de este debate, y una imagen de poco convencimiento en la utilidad de esta medida. Pero tendría la ventaja de que se ‘quemaría’ a una personalidad sin demasiada relevancia para la futura lucha por el poder. Sin embargo, le restaría toda utilidad y sentido a esta maniobra que no dejaría de ser puramente mediática.   

En ese caso, ¿sería Rubalcaba? Es la gran pregunta, ya que hoy por hoy es el líder del PSOE dentro y fuera del Congreso. Sin embargo, su futuro como candidato a presidente del Gobierno no está claro. Está previsto un proceso de primarias en el que se elegiría al nombre de la persona que se enfrentará al PP en las próximas elecciones. Rubalcaba no ha aclarado si se presentará o no a este proceso, y si tiene pensado continuar al frente del PSOE. Aceptar la responsabilidad de encabezar una Moción de Censura abocada al fracaso le confirmaría como el líder socialista, pero le podría quemar definitivamente de cara al futuro. Si acepta o no la candidatura frente a Rajoy podría considerarse una manera interesante para poder interpretar los planes de futuro de este veterano y hábil político.

Por otra parte, y recordando que no es necesario ser diputado para ser candidato en una Moción de Censura, no es probable que se opte por presentar a algún dirigente con proyección y ambición a dirigir el PSOE o presentarse a las primarias (según han publicado los medios), como Carme Chacón, Patxi López o Eduardo Madina. Ninguno de ellos querría encabezar una Moción de Censura abocada al fracaso y, sobre todo, no se puede apostar por ninguno de ellos sin haber pasado previamente el trámite de las primarias y pensar que ello no tendría consecuencias. No estaría legitimado ante el propio partido y el desgaste interno sería muy alto. Y no hay tiempo para celebrar unas primarias.

Lo complicado en este proceso de presentación de una Moción de Censura es conseguir la unanimidad de los grupos de la oposición para, al menos, presentar un bloque compacto frente al Gobierno. Y eso ahora tampoco está claro. Los catalanes de CiU, por ejemplo, han puesto precio a su apoyo a la Moción de Censura (apoyar la consulta soberanista) y los vascos del PNV ya la han despreciado como “inútil”. UPyD y ERC la apoyan, y el grupo de la Izquierda Plural en el Congreso (IU-ICV-CHA) decidirá en su momento si la apoya o no.

Está por ver que todos ellos acepten a un único candidato contra Rajoy, ya que el Reglamento permite que todos los grupos puedan presentar un candidato propio una vez que se presenta la Moción de Censura, sea cual sea su número de diputados. Y hay que recordar que el Reglamento impide presentar otra moción en el mismo periodo de sesiones. Habría que esperar un año para la siguiente

De todos modos, los trámites para presentar una Moción de Censura pueden ser largos. Si el PSOE lo pidiera en los próximos días seguramente habría que esperar a septiembre ya que el Congreso ahora está de vacaciones hasta el inicio del próximo periodo de sesiones. ¿Qué habrá desvelado Bárcenas hasta entonces?


Elecciones adelantadas: Está claro que no todos los partidos de la oposición tienen la misma estrategia a la hora de encarar el Caso Bárcenas. Por ejemplo, Izquierda Unida se muestra ambigua con respecto a la Moción de Censura. En cambio exige la dimisión de Rajoy y elecciones anticipadas. No es de extrañar, ya que las últimas encuestas electorales prevén una importante subida de escaños de esta formación política si se celebraran elecciones hoy.

Según una encuesta de GESOP publicada por el Periódico de Cataluña a principios de este mes de julio, en caso de elecciones anticipadas IU conseguiría 50 diputados (frente a los siete de ahora). Por su parte, el otro partido emergente, UPyD, pasaría de cinco a 33 diputados. Por su parte, los partidos mayoritarios perderían apoyos. El PP perdería hasta 68 diputados, pasando de los 186 actuales a 118-122 escaños. El PSOE sufriría un desgaste menor, ya que pasaría de sus 110 diputados actuales a 104-107. El CIS, en su barómetro del pasado mes de mayo, señaló que el PP perdía 10,6% de su intención de voto con respecto a las elecciones de noviembre de 2011, y el PSOE se quedaba estancado en el 28,2%.

Por lo tanto, si hubiera elecciones anticipadas el PP perdería su comodísima mayoría absoluta. Sin embargo, España entraría en una situación de ingobernabilidad peligrosa. La bajada de los partidos mayoritarios no está siendo acompañada por una  subida correspondiente de los emergentes. No hay que olvidar que IU en el mejor de los casos para ellos conseguiría sólo la mitad de diputados que el PSOE y UPyD menos de un tercio. La consecuencia es que ni PP ni PSOE tendrían una mayoría suficiente para gobernar en solitario y necesitarían pactar con estos partidos emergentes o entre ellos. Se abriría un escenario de consecuencias impredecibles y no es descartable que tuvieran que repetirse las elecciones. Un escenario a la italiana, por lo que está claro que ni PP ni PSOE tienen ni la menor pizca de interés en convocar nuevas elecciones.


Dimisión de Rajoy: Una última y también, por el momento, improbable posibilidad es que Mariano Rajoy no aguante la presión y decida dimitir sin que eso suponga la convocatoria de elecciones. Esto es perfectamente posible ya que, como se ha señalado arriba, es el Parlamento el que nombra al jefe del Ejecutivo, y no es necesario alterar las mayorías en el Congreso.

Por las mismas razones explicadas en el apartado anterior, el PP seguiría sin tener un interés en adelantar las elecciones, por lo que se limitaría a nombrar a un nuevo presidente o presidenta de su elección. En este caso, al igual que sucede con la candidatura obligatoria para presentar una Moción de Censura, la Constitución no especifica que sea obligatorio nombrar a alguien que sea diputado. Esto abriría la lucha por el poder a todo el PP. ¿Quién sería el o la nueva presidente?

El PP está salpicado hasta el fondo por los escándalos del Caso Bárcenas. Prácticamente toda la cúpula directiva desde la época de José María Aznar ha recibido presuntamente sobresueldos de dinero negro, lo que implica a casi todos los posibles candidatos a suceder a Rajoy. Si se ignorase esta circunstancia se perpetuaría el Caso Bárcenas y se trasplantaría al siguiente Gobierno.

Sin embargo, en caso de que fuera así, cabría resolver el problema de la sucesión en el seno del PP. Habría lucha y muy fuerte. Entre los partidarios de Rajoy destacan  su “número dos” en el partido, María Dolores de Cospedal, o su mano derecha en el Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Pero en la ecuación entrarían los enemigos internos que no desaprovechan la ocasión para debilitar a su rival e incluso para tratar de hacerse con el poder.

Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid y ex presidenta regional, encabeza desde hace años al sector crítico contra Rajoy. No está desaprovechando el Caso Bárcenas para desmarcarse de la dirección y la estrategia de su partido, y no duda en exigir transparencia y responsabilidades –olvidándose de los escándalos que le salpican como responsable del ejecutivo madrileño como los casos Gürtel o Fundesam. Aguirre es el azote de Rajoy que no descansa, lo que incluso le ha valido una bronca de su amigo y sucesor en la Puerta del Sol, Ignacio González, según informó El País esta semana. Y además está José María Aznar. Hace poco más de un mes hizo una reaparición pública estelar en Antena 3 en la que fustigó a Rajoy e incluso no descartó veladamente que pudiera volver a la vida política activa. Los viejos fantasmas de Rajoy están despertando.

El caso Bárcenas está poniendo en tensión a todo el país. Existen diferentes opciones y escenarios que podrían abrirse a partir de ahora como consecuencia de los escándalos que salpican al principal partido del país. Sin embargo, son muchas y poderosas las razones que hacen pensar que, pase lo que pase, ni Rajoy será derrocado por una Moción de Censura, ni dimitirá y ni mucho menos convocará elecciones anticipadas. De hecho, si lo hiciera, sería incoherente con su actual argumentario: “Bárcenas es un delincuente y no tiene credibilidad”. Rajoy intenta ignorar que es preso de un preso de Soto del Real, como dijo Pedro Blanco.