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domingo, 10 de noviembre de 2013

UPyD ¿HA ENCONTRADO SU ESPACIO IDEOLÓGICO?

¿A quién representa el partido de Rosa Díez? Este partido de corta existencia se encuentra según las encuestas en una posición en la que aspira a influir en las futuras composiciones de gobierno a todos los niveles: local, regional e incluso nacional. Esa posición se debe a un crecimiento en la intención de voto se mediante un discurso diseñado para captar el mayor número de votos de otros partidos, primero del PSOE y ahora del PP. ¿Quién vota hoy a UPyD? ¿Ha encontrado ya su espacio ideológico?

Los pasados 1, 2 y 3 de noviembre UPyD celebró su II Congreso que finalizó con el mensaje claro de su líder Rosa Díez de que están dispuestos a gobernar: “Hemos hecho una tarea muy importante para preparar el partido para gobernar, para ser un instrumento de gobierno, no dentro de mucho, sino dentro de muy poco tiempo”, dijo. El mismo día en el que comenzaba su evento, UPyD quiso dejar clara su influencia entre los demás partidos a pesar de su pequeña representación institucional y anunció que ponía fin a su apoyo al gobierno socialista de Asturias.

También sacó pecho sobre su reciente iniciativa en el Congreso de los Diputados sobre la defensa de la unidad de España y la manera de cómo PP y PSOE tuvieron que seguirle el juego, provocando un duro conflicto entre el PSOE y el PSC: “Este grupo de cinco diputados ha tomado de la solapa a los dos principales partidos y ha conseguido que 286 diputados digan que la unidad de la nación es indisoluble”, afirmó una Rosa Díez visiblemente muy satisfecha y que presumió de coherencia: “Hoy puedo decir con orgullo en nombre de todo el partido que somos lo que decimos, decimos lo que hacemos y que somos lo que hacemos”. Ahora sólo falta saber ¿quiénes son esos votantes? Y ¿qué es lo que dice, hace y es UPyD?


Estancamiento en las encuestas
El último Barómetro del CIS, el de octubre de 2013, arroja un poco de agua fría en el optimismo desbocado de UPyD. Aunque esta encuesta le da un 7,7% de intención de voto, que sigue siendo bastante más que el 4,69% de los votos conseguidos en las elecciones generales de 2011, es sólo un 0,4% más que en octubre de hace un año. Es decir, según el CIS, UPyD está estancada. Sus votantes son los mismos que hace un año, al menos en número. Además, si se mide la intención de voto directa, es decir cuando se pregunta al encuestado directamente por qué partido va a votar y cuál es el que mayor simpatía le despierta, UPyD baja hasta el 6%.  

Fuente: El País


Otra encuesta recientemente publicada, la del Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales para la revista Temas,  observa también un estancamiento en la intención de voto a UPyD. En este caso, los resultados serían un poco peores, entre un 7,2% en caso de baja participación electoral, y de un 6,8% en caso de que la participación sea alta. Hace un año, esta encuesta le daba a UPyD un resultado mejor: entre un 7,8% y un 8,9%. Esta ligera bajada de los datos de UPyD en el último año, a pesar de que las condiciones siguen siendo las mismas (crisis económica, desconfianza hacia los partidos tradicionales, etc.), hace que este estudio afirme que “este partido puede estar llegando a su tope de posibilidades políticas efectivas en torno al 6/7%”

Encuesta del Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales para la revista Temas.


De camino hacia el centro-derecha
UPyD puede estar dejando de crecer y puede que se haya estabilizado entre un tipo concreto de electorado. Según las encuestas, ese electorado vendría, sobre todo, del PP, un partido que está sufriendo una sangría impresionante de apoyos desde su mayoría absoluta en 2011. Según el estudio para la revista Temas, “los votos que pierde el PP no van a parar a un solo partido, aunque UPyD crece de manera apreciable en los espacios de centro”. Es decir, este partido se está beneficiando de la huída de votos del PP. Por lo tanto, ¿se está convirtiendo UPyD en una formación de centro derecha?

Así lo ve el Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales, que asegura que “los espacios de centro-centro es donde está penetrando UPyD, que ya tiene la mayoría de los apoyos en los espacios del 4 y del 5, con una creciente inflexión hacia los espacios situados en el centro derecha del espectro político”. Es decir, si el espectro ideológico español se midiera de uno a 10, siendo 10 la ultraizquierda y 1 la ultraderecha, la mayoría de la población situaría a UPyD en el 4,78, y a su líder Rosa Díez en el 4,98. Es decir, en el centro ligeramente escorado a la derecha.

Sin embargo, curiosamente, los votantes de UPyD sitúan a su partido en el 5,42, es decir, en el centro pero ligeramente escorado hacia la izquierda. ¿Es esta percepción un resto de tiempos pasados? Podría ser. Antes de las elecciones de 2011, UPyD se presentaba como una alternativa a un PSOE en el Gobierno muy desgastado y en ello tuvo mucho que ver el origen socialista de la propia Rosa Díez. Esto atrajo a muchos votantes socialistas, seducidos por un discurso centrado en la justicia social presuntamente herida por el PSOE y la profundización en los valores democráticos. Esto tuvo sus consecuencias en la percepción que se tenía de esta formación. Por ejemplo en 2010, los seguidores de este partido se atribuían un 6,25 en la escala, es decir, claramente en el centro izquierda.

Desde entonces, UPyD ha ido “derechizando” su imagen hasta llegar al 5,42 actual entre sus votantes y al 4,78 entre el resto de la población. La imagen de Rosa Díez vive el mismo proceso, ya que si hoy se la ubica en el mismo centro (4,98), hace un año se le situaba más hacia la izquierda, en el 5,98.

Es decir, UPyD no crece en intención de voto, pero en el margen en el que lo hace, su camino es hacia la derecha. ¿Es como simple consecuencia de su estrategia de caza de votantes de un PP malherido? O ¿se trata de una consecuencia lógica de un partido con un discurso de derechas?

Seguramente se trate de una combinación de ambos factores. Por un lado, UPyD trata de hacer leña del árbol caído de la crisis del PP, de la misma forma que se benefició en 2011 de la crisis del PSOE. Pero también es cierto que entre su acervo ideológico se encuentra en lugar muy destacado la defensa de la unidad de España y el enfrentamiento con los nacionalismos, hoy sobre todo con el catalán en pleno conflicto soberanista, y una posición dura con respecto a los presos de ETA. Son discursos muy aptos para pescar en el caladero del PP, a los que se suman gestos como el fin del apoyo al gobierno socialista en Asturias y el discurso ‘estándar’ de crítica a ambos partidos grandes, ya que el de Díez insiste constantemente en ser “diferente” y acusa a PP y a PSOE de ser los responsables de la crisis.  


¿Ha venido UPyD para quedarse?
Precisamente la crisis es la que ha hecho posible la eclosión de UPyD y su irrupción en el sistema político español. No tanto la crisis económica, como la crisis de confianza en los partidos políticos mayoritarios y en las instituciones políticas. UPyD se presenta como el partido de la transparencia, contra el derroche y de la participación democrática. Precisamente las demandas clave de buena parte de la ciudadanía desencantada con el sistema político español nacido en la Transición. UPyD es un partido actual, sin pasado orgánico. ¿Podría ser esa una de las claves de su éxito?

Los politólogos Rokkan y Lipset divulgaron en los años 60 el concepto de clivaje, un anglicismo que quiere decir “fisura” o “escisión”, y con el que trataron de analizar el surgimiento de los partidos políticos. Simplificando bastante la explicación de esta teoría, estos científicos pensaban que los partidos surgían como consecuencia de la existencia de conflictos sociales. Así, por ejemplo, del conflicto campo-ciudad surgieron los partidos agrarios; del conflicto entre trabajadores y propietarios de las fábricas surgieron los partidos socialistas; de los conflictos entre el Estado y la Iglesia surgieron los partidos cristianodemócratas; del conflicto centro-periferia nacieron los partidos nacionalistas; etc.  

Cabe preguntarse si UPyD ha nacido de un clivaje. ¿Es la consecuencia de la demanda de una parte de la ciudadanía descontenta con el sistema de partidos anterior a la crisis? Si fuera así habrá partido magenta para rato, ya que habría encontrado su sitio en un sistema de partidos al que no le ha quedado más remedio que adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas demandas políticas. Es lo que opina Rosa Díez, que está convencida de que su partido ha llegado para quedarse. Por eso se presenta como la llave para dar y quitar gobiernos (como en Asturias), y en definitiva, como un actor fundamental en el sistema de partidos que tanto critica. La pregunta es si su sitio en el espectro de partidos es el centro derecha.

Todavía es pronto para saberlo, pero parece que este es el caso. UPyD se encuentra sumergido en el segundo ciclo político desde su fundación. En el primero (hasta 2011) se presentó como un partido progresista con el objetivo de cazar votos entre el electorado socialista, y en el segundo (desde 2011) defiende un discurso conservador para atraer a los votantes del PP. Como consecuencia UPyD aparece cada vez más como un partido de centro derecha, y parece que en este proceso está consiguiendo hacerse un hueco en el sistema de partidos, pero a costa de haber alcanzado su techo de intención de voto con un 6-7%. Puede estar allí mucho tiempo, sobre todo porque UPyD va en dirección contraria a la tendencia general en la sociedad española que es de avance hacia posiciones de izquierda (en 2013 la media de ubicación de los españoles en el espectro ideológico es de 6,12, es decir, de izquierda moderada, según el Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales).


Es decir, puede que UPyD consiga muchos votos pescando en el caladero del PP que le permitan jugar un intenso papel institucional en el futuro, pero eso le posiciona como un partido de centro derecha, una ubicación ideológica que no podrá abandonar a corto o medio plazo si no quiere perder su credibilidad entre sus nuevos votantes y en la sociedad en general. Ahí radica el problema para UPyD: esos votos serán menos de los que habría podido conseguir si hubiera persistido en continuar su primer impulso y hubiera seguido compitiendo por los votantes de izquierda moderada, ya que esa es la tendencia ideológica de la mayoría de la población.    

lunes, 7 de enero de 2013

PP Y PSOE, SE ROMPE EL BALANCÍN ELECTORAL


El año 2013 comienza con una incógnita que preocupa a los grandes partidos políticos. El gran desgaste que está sufriendo el PP en el Gobierno no está siendo recogido por el PSOE. ¿A dónde van los electores que ahora no confían en ambas formaciones? ¿A los partidos emergentes de IU y UPyD? ¿A la abstención? o ¿volverán a alguno de los grandes en las siguientes citas electorales?


Los expertos hablan del ‘efecto balancín’ para explicar el comportamiento electoral de los españoles desde la Transición. Tradicionalmente, cuando un gobierno estaba quemado, se votaba en contra de su gestión y automáticamente el principal partido de la oposición se beneficiaba de ello. Es decir, cuanto peor le iba al partido en el poder, mejor le iba a su oponente. Sin embargo, según los datos de las últimas encuestas, la espectacular bajada de apoyos al PP no está beneficiando e un PSOE que no consigue remontar. Parece que el balancín se está rompiendo.  
Situación actual en el Congreso de los Diputados.

El 20 de noviembre de 2011 el PP ganó las elecciones generales con una mayoría absoluta del 44,6% y el PSOE pasó a la oposición con un 28,8%. Un año después el desgaste del PP es evidente. Según la encuesta publicada hace un mes por la revista Temas, el voto del PP se situaría entre el 29,4%y el 32,6% mientras que el del PSOE se encontraría entre el 27,3% y el 30,1%, según el tipo de participación electoral respectivamente. Por otro lado, una encuesta reciente para el periódico El Mundo publicada el pasado 30 de diciembre afirma que el PP obtendría el 36,7% de los y el PSOE el 30,7%.


Aunque la encuesta de El Mundo es bastante más favorable para el PP que la de Temas, habla de una pérdida de ocho puntos tras un año de gobierno, mientras que la de Temas va más lejos y señala un desgate de hasta 15. Encuestas más alejadas en el tiempo, como el Barómetro del CIS del pasado mes de octubre, el PP había perdido 8,7 puntos.

Encuesta de la revista Temas

El PSOE no se beneficia del desgaste del PP

En el pasado estos datos habrían significado automáticamente una buena noticia para el principal partido de la oposición, el PSOE. El llamado ‘efecto balancín’ habría llevado el voto descontento con el PP hacia la influencia socialista. No es un secreto que, por ejemplo, las elecciones de 1996 no las ganó Aznar sino que las perdió Felipe González (por los casos de corrupción, Roldán y Filesa), y que en 2004 no venció Zapatero, sino que perdió el PP por haber mentido en su gestión del 11-M (además de sucesos anteriores como el hundimiento del Prestige o el accidente del Yak 42).


Sin embargo, esta vez la pérdida de apoyos al PP no significa que vayan al PSOE. Los datos son elocuentes. Así, según la encuesta de El Mundo, el PSOE llega hasta el 30,7% de los sufragios frente al 28,8% en las elecciones generales de hace un año, y la revista Temas habla de un apoyo actual entre el 27,3% y el 30,1% según haya una baja o alta participación electoral. El Barómetro del CIS de octubre incluso habla de la pérdida de una décima de apoyo tras un año de oposición, situándose en el 28,6%.


Los datos son pues elocuentes: el PP se hunde y el PSOE se estanca. La pregunta es, ¿a dónde van los votos que huyen del PP? La respuesta fácil sería hacia los partidos emergentes, en especial IU y UPyD a nivel nacional. Habrá que comprobarlo.


En las generales de noviembre de 2011 Izquierda Unida consiguió el 6,9% de los votos y UPyD el 4,7%. Las encuestas actuales hablan, efectivamente, de una fuerte subida en ambos casos. Izquierda Unida, según El Mundo, pasaría ahora a tener el 9,8%. Temas habla de entre el 11,8% y el 12,1%, y el CIS en octubre hablaba del 9,4%. UPyD, por su parte, llegaría hoy al 7,1% (El Mundo), entre el 7,8% y el 8,9% (Temas) y 7,3% (CIS). Es decir, IU se beneficiaría de un crecimiento de entre un 2,5% en el peor y de un 5,2% en el mejor caso, mientras que UPyD se beneficiaría de un aumento de entre un 2,4% y un 4,2%.


En el escenario más optimista para ambas formaciones, el crecimiento conjunto sumaría casi un 10% de los votos, aproximadamente la cifra que dan las encuestas sobre el desgaste del PP. ¿Significa esto que los que votaron al PP y ahora se marchan pasan a IU y a UPyD? Dudoso, sobre todo en el caso de Izquierda Unida, cuya política explícitamente de izquierdas para desmarcarse del PSOE haría muy extraño un cambio tan radical en el voto tan sólo un año después de apoyar a la derecha. Por el otro lado, en el caso pesimista ambas formaciones solamente aumentarían conjuntamente en un 4,9%. Si el PSOE, como mucho, sólo aumenta en un 2% en el mejor de los casos, ¿a dónde van los votos restantes?


Los ciudadanos, desencantados

La abstención puede ser el lugar natural de estos votantes en un clima en el que la política y los partidos son percibidos con cada vez mayor hostilidad por parte de los ciudadanos. En el Barómetro del CIS de diciembre publicado el pasado 4 de enero, una amplia mayoría de encuestados se refiere a la situación política actual como muy mala (42%) y peor que hace un año (49%). Son datos espectaculares que se rematan con una percepción muy negativa del futuro, ya que un 80% de los encuestados asegura que la situación política será igual o peor dentro de un año. Nada bueno para los partidos de la oposición que pretenden conseguir el cambio en el gobierno.


Una de las causas de este sentimiento es la nefasta percepción que se tiene de los partidos y de los políticos, que ya son calificados como el tercer problema de los españoles detrás del paro y la economía. Un factor que, sin duda, ha contribuido a minar el prestigio del sistema de partidos es el de la corrupción, que en esta encuesta se sitúa en el cuarto lugar en el ranking de preocupaciones con tendencia a crecer.


El balancín electoral se ha roto. La crisis está cambiando el sistema político que valía en España desde la Transición. El PP y el PSOE están perdiendo apoyos. Un nuevo partido, UPyD, se está consolidando y otros como IU, que parecían hace poco desahuciados, están recuperando terreno con rapidez. A nivel regional otras fuerzas con un mensaje radical como Amaiur o ERC también crecen a expensas de los partidos nacionalistas tradicionales.

¿Es una tendencia pasajera o se consolidará? Habrá que esperar hasta la siguiente cita electoral en junio de 2014 para el Parlamento Europeo para comprobarlo.