Mostrando entradas con la etiqueta Elisabeth Noelle-Neumann. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elisabeth Noelle-Neumann. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de febrero de 2014

“Yo no voté al PP”, un síntoma de cambio en la tendencia electoral

En las elecciones generales de noviembre de 2011 el Partido Popular arrasó con el 44,62% de los votos. Dos años más tarde, según el Barómetro del CIS de enero de 2014, uno de cada cuatro votantes del PP encuestados “no recuerda” haberles votado. Es, sin duda, un síntoma de un cambio en la tendencia electoral.

El 20 de noviembre de 2011 más de 10,8 millones de españoles confiaron su voto al PP y le dieron una mayoría absoluta de 186 diputados en el Congreso, 76 más que el PSOE, que consiguió 6,9 millones de votos en uno de los peores resultados electorales de su historia con un 28,7%.

Dos meses después de las elecciones, en enero de 2012, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicó un barómetro en el que se reflejaba la resaca de la victoria del PP. Un 36,8% de los encuestados opinaba que el país mejoraría ese año y un 43,3% pensaba que el nuevo Gobierno de Rajoy haría las cosas mejor que el anterior gobierno socialista. Eran muy buenos tiempos para el PP y sus votantes miraban el futuro con confianza y estaban satisfechos por haber elegido a la opción ganadora. El barómetro lo reflejaba con un recuerdo de voto al PP del 39,1% entre los encuestados.

Los votantes socialistas, en cambio, estaban desolados. El PSOE había sido desalojado de La Moncloa en medio de un clima de rechazo social a las siglas y a su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero. El candidato de 2011, Alfredo Pérez Rubalcaba, arrastraba ese rechazo como demostraba el barómetro del CIS de enero de 2012, ya que un 74% de los encuestados mostraban ninguna o poca confianza en él. Este clima de desolación afectaba a los votantes y se reflejaba en el barómetro del CIS en que sólo el 23,7% de los votantes recordaban haber elegido al PSOE, cinco puntos menos de los que realmente lo habían hecho.

Sin embargo, dos años después, en el barómetro del CIS de enero de 2014, se refleja una situación completamente distinta con respecto al PP: Rajoy inspira poca o ninguna confianza al 88,1% de los encuestados y, lo más sintomático, sólo el 31,9% recuerda haber votado al PP en 2011. Es decir, casi uno de cada cuatro votantes del PP se ha “olvidado” de lo que había votado en las últimas elecciones generales. En cambio, el porcentaje del recuerdo de voto del PSOE se ha recuperado hasta llegar al 27% y casi corresponde al porcentaje de voto real (28,7%).


La atracción del “carro ganador”

La politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann, autora del clásico “La espiral del silencio”, observó un fenómeno curioso: un gran número de personas –se calcula que al menos el 5% del total de los electores- prefiere alinearse con el partido que presume que va a vencer sin ninguna otra razón que querer pertenecer al bando ganador, lo que se denomina el “efecto del carro ganador”. Sin embargo, y esto es lo interesante, el deseo de no ser incluido entre los perdedores provoca que otros muchos incluso se suban a él después de las elecciones aunque hayan apostado por los vencidos.

Elisabeth Noelle-Neumann
Noelle-Neumann lo explicaba así: “Si, por una parte, había una tendencia preelectoral reconocible de algunos electores a cambiar su voto en la dirección del ganador previsto, también había, por otra parte, una tendencia postelectoral a que más gente afirmase haber votado por el partido vencedor de lo que indicaran los votos recibidos por éste. Esto podría interpretarse, igual que el “efecto del carro ganador”, como un esfuerzo para estar con los ganadores, en esta ocasión “olvidando” selectivamente haber votado por otro partido”.

Es el caso de los votantes del PSOE que en enero de 2012 habían “olvidado” su voto de tan sólo dos meses antes. Sin embargo, lo curioso es que este mismo fenómeno está ocurriendo dos años después pero entre los votantes del PP.


La evolución del “olvido” del voto al PP


La evolución del “olvido” del voto al PP es paralela al deterioro de su imagen y el aumento de su rechazo social. Los distintos barómetros del CIS así lo atestiguan: si en enero de 2012 recordaban haber votado al PP el 39,1%, en julio de 2012 era el 34%; en octubre de 2012 el 30,8%; en enero de 2013 el 33,8%; en junio de 2013 30,2%; en octubre de 2013 el 29,3; y en enero de 2014 el 31,9%. Una evolución en forma de zigzag que cada vez se va alejando más del resultado real del 44,6% de noviembre de 2011.

En cambio, en el resto de partidos el recuerdo de voto se ha mantenido estable o se ha recuperado. En todo caso, siempre se mantiene cerca de los valores reales de las elecciones de 2011. Por ejemplo, si en enero de 2012 un número importante de votantes del PSOE renegaron públicamente de su decisión, el recuerdo rápidamente se recuperó en el siguiente barómetro de julio de 2012 con un 27%; en octubre de 2012 con un 29,8% (un punto más que el porcentaje real de votos); en enero de 2013 con un 27,7%; en junio de 2013 con una ligera caída hasta el 24,7%; en octubre de 2013 de nuevo con un 27,7%; y en enero de 2014 otra vez con un 27%, un número muy próximo al resultado real de 2011 (28,7%).  

Evolución del recuerdo del voto. Elaboración propia.

Los votantes de Izquierda Unida y de UPyD son fieles en el sentido de que no reniegan y dicen públicamente que han confiado en ellos, ya que el porcentaje de recuerdo de voto de ambos coincide básicamente con los resultados reales (IU 6,92%, y UPyD 4,69%). Sin embargo, y a pesar de los repetidos mensajes en los medios de comunicación sobre el supuesto “fin del bipartidismo” y del auge de estos partidos entre la opinión pública, no suman “recuerdos” de más de personas que pretenden subirse al carro ganador a posteriori, como sugería Noelle-Neumann. De hecho, UPyD, registra una caída importante en el último barómetro de enero de 2014 con respecto a recuerdos de voto anteriores: si en 2012 y 2013 la media del recuerdo era en torno del 4% (en octubre de 2013 del 4,9%), en enero de 2014 sólo era del 3,2%, un punto y medio menos que el resultado electoral del 2011.   

Es decir, en el barómetro el CIS de enero de 2014 y tras dos años de Gobierno del Partido Popular, casi uno de cada cuatro de sus votantes de 2011 se ha “olvidado” que les votó, mientras que los votantes del resto de los partidos de ámbito nacional sí recuerdan su voto. Se trata, sin duda, de un síntoma de que se está produciendo un cambio importante en la tendencia electoral que, de seguir así, podría poner fin a la hegemonía política del PP.


La “espiral del silencio” empieza a afectar al PP

La causa de este olvido es un reflejo de que a la mayoría de las personas no les gusta mostrarse públicamente en el bando perdedor. Noelle-Neumann explicaba que “a diferencia de la elite, la mayor parte de la gente no espera obtener un cargo o poder con la victoria. Se trata de algo más modesto: el deseo de evitar el aislamiento”.

En su teoría de “La espiral del silencio”, la politóloga alemana explicó, a grandes rasgos, que el ser humano siente miedo a verse socialmente aislado y por ello busca adaptarse a la opinión pública imperante en ese momento acercándose y apoyando la opinión que considera más fuerte. Eso da fuerza a los seguidores de esa corriente, que animados por ese apoyo creciente, no dudan en exteriorizar su opción dándole aún más publicidad y sensación de fuerza, lo que a su vez atrae a más personas. Por el otro lado, los seguidores de la corriente identificada como menos fuerte tratan de huir del aislamiento ocultando su preferencia, que va perdiendo así presencia social y se refuerza el rechazo.

En resumen: el miedo al aislamiento es la fuerza que pone en marcha la espiral del silencio”, según Noelle-Neumann

Aplicado al PP, el hecho de que vaya perdiendo apoyos a marchas forzadas en su intención de voto desde su espectacular victoria electoral en 2011, alimenta la percepción social de que es una opción en caída libre. Esta percepción, a su vez, aleja a cada vez más personas y, por lo tanto, alimenta la caída apoyos en las encuestas y en la calle. Es decir, el PP ha entrado en una espiral en la que el rechazo genera rechazo, lo que provoca una percepción muy negativa sobre sus posibilidades de éxito en el futuro.

Y las percepciones son vitales para el éxito político. Como explica Luis Arroyo, autor de “El poder político en escena”:La sensación de victoria posible es un requerimiento mínimo, un precio de entrada, para ganar unas elecciones, de manera que si no existiera efecto real neto de bandwagon (subirse al carro del ganador sin más consideraciones), la generación de un estado de opinión en el que un partido político es percibido como el dominante y ganador se convierte en la obsesión de los líderes”.

En el caso del PP, cada día que pasa se aleja de esa percepción de partido dominante  y, por lo tanto, pierde opciones para ganar las siguientes elecciones.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Miedo a la soledad

Los seres humanos somos seres gregarios. Vivimos en sociedad y dentro de ella nos organizamos en grupos más pequeños. Adoptamos identidades regionales, locales, deportivas, nos comprometemos con organizaciones, buscamos amigos, convivimos con la familia o la intentamos crear, etc., pero tratamos de no estar nunca solos. Es tan fuerte el instinto del ser humano de vivir acompañados que incluso afecta a nuestro comportamiento individual, que generalmente cede ante las demandas del grupo. Es decir: sentimos miedo a la soledad y haremos lo que sea para evitarla.


La politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann acuñó el concepto de la "espiral del silencio" para explicar la importancia del instinto de pertenencia a un grupo en el comportamiento humano, por ejemplo en la política. Explicó, a grandes rasgos, que el ser humano siente miedo a verse socialmente aislado y por ello busca adaptarse a la opinión pública imperante en ese momento acercándose y apoyando la opinión que consideran más fuerte. Eso da fuerza a los seguidores de esa corriente, que animados por ese apoyo masivo, no dudan en exteriorizar su opción dándole aún más publicidad y sensación de fuerza, lo que a su vez atrae a más personas. Por el otro lado, los seguidores de la corriente identificada como menos fuerte tratan de huir del aislamiento ocultando su preferencia, que va perdiendo así presencia social y se refuerza el rechazo. Caen en la espiral del silencio. 

En el caso de la política española, hoy podríamos aplicar la espiral del silencio a la intención de voto de los grandes partidos y de los pequeños. Resumiendo mucho, se podría afirmar que en un ambiente social en el que el PP y el PSOE son criticados constantemente en los medios de comunicación y en la calle, sus militantes y votantes tratan de ocultar generalmente su opinión política para no ser censurados públicamente y sufrir rechazo. Por otro lado, los partidarios de los partidos pequeños como Izquierda Unida o UPyD, o de organizaciones como la Plataforma Antidesahucios, no dudan en preconizar su militancia o su preferencia, lo que da al resto de personas la sensación de que estas marcas están en auge, lo que provoca mayor aceptación social.  

A continuación os propongo unos vídeos con algunos de los experimentos clásicos de psicología social que demostraron la dependencia del comportamiento humano respecto al grupo:


Experimento de conformidad con el grupo, de Solomon Asch:


Realizados por primera vez en 1951 por Solomon Ash, estos experimentos demostraron que el individuo es capaz de sostener en público opiniones manifiestamente erróneas con tal de no aparecer aislado. En este caso se pedía a los estudiantes que participaran en una prueba de visión, en la que todos menos unos eran cómplices del experimentador. Se les enseñaban barras de diferente tamaño y tenían que señalar cuales eran de la misma longitud. Cuando los cómplices señalaban dos barras evidentemente erróneas, la mayoría de los estudiantes preferían seguirle el juego al grupo a mantener su propia y evidentemente correcta opinión.


Experimento del ascensor:



Otro experimento clásico de la psicología social muestra la dificultad del individuo a mantener una postura diferente a la de la mayoría. En este caso, una persona entra en un ascensor y se espera a que se ponga en movimiento mirando al exterior. Rápidamente es rodeada de un grupo de personas que también esperan a que el ascensor se ponga en movimiento, pero lo hacen mirando a la pared. El individuo que mira hacia afuera es colocado en una situación de aislamiento, por lo que sufre una presión tan fuerte que acaba dándose la vuelta también aunque no tenga ningún sentido práctico. 



La espiral del silencio, spot electoral del PP de Extremadura 
en las elecciones autonómicas de 2011:


Por último os ofrezco este spot muy curioso del PP de Extremadura en las elecciones autonómicas de 2011. Juega muy conscientemente con la espiral del silencio, pero le da la vuelta. En una comunidad autónoma en la que el PSOE había gobernado desde la Transición, los votantes del PP se sentían tradicionalmente aislados y atrapados en la espiral del silencio. En este spot, el PP le da la vuelta a su silencio cotidiano y lo transforma en "mayoría silenciosa", movilizando a sus seguidores y atrayendo a los indecisos haciéndoles pensar que el PP es la opción más fuerte, también en Extremadura. Al final el PP consiguió romper la espiral del silencio y ganó, como en casi todas las autonomías españolas en 2011, pero en Extremadura necesitó la ayuda de Izquierda Unida.