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lunes, 5 de mayo de 2014

Asia empuja una nueva carrera armamentística mundial

India es un país de récords: es el segundo más poblado del planeta, una de las economías emergentes más pujantes y el que más armas importó a nivel global entre 2009 y 2013, el 14% del total de todo el mundo. Son datos del prestigioso Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), que revelan una tendencia preocupante: la venta de armas convencionales en todo el mundo está creciendo y el gasto en armamento se ha duplicado debido, sobre todo, a Asia.  

Cada año el SIPRI publica los datos sobre el volumen de la venta de armas en el mundo, y las cifras de 2013 confirman una tendencia que se viene observando desde hace algunos años: Los países europeos occidentales y los EEUU ya no conservan su poderío en el suministro armamentístico mundial. Aunque los EEUU siguen siendo, de lejos, la mayor industria de armas del planeta, otras potencias de los llamados países emergentes se acercan poco a poco.

Por ejemplo, entre los países exportadores, los EEUU encabezan el “Top 20” con el 29% del volumen total de armas vendidas en el mundo. Sin embargo, Rusia consolida su segunda plaza con un 27% de la venta de armas a escala global, con gran distancia respecto al tercer país en este ranking, Alemania, que ha movido un 7% del total del mercado mundial y China, el cuarto en la lista con el 6%.

La irrupción de China entre los primeros cuatro países exportadores de armas del mundo consolida un hecho histórico que se produjo hace ya un año, y es que esta potencia asiática ha desplazado a las potencias europeas tradicionales como son Francia (quinta con el 5% del total de armas vendidas) y el Reino Unido (sexta con el 4%). De hecho, según cálculos del SIPRI, China ha aumentado en más del 200% su volumen de exportación de armas entre los periodos 2004-2008 y 2009-2013.   


Por su parte, España también está en este “top 20”. Es el séptimo país exportador de armas del mundo con el 3% del volumen total de venta, casi el doble de lo que vendía hace diez años.     


¿Quién compra las armas?

Uno de los mejores clientes es India, el país que más armas ha importado del mundo en el último periodo. Según publica el SIPRI, “su volumen de las importaciones de grandes armas convencionales creció un 111% entre 2004-08 y 2009-13, y su proporción en el volumen internacional de importaciones de armas aumentó del 7% al 14%”. La mayoría de esas armas, el 75%, son rusas.

¿Para qué se están armando los indios? La respuesta está en su vecino y eterno rival, Pakistán, con el que mantiene una carrera armamentística que va más allá de la competición nuclear. Según el SIPRI, en el mismo periodo entre 2009 y 2014 “las importaciones de grandes armas por parte de Paquistán creció un 119%”. Este país es ya el tercero del mundo que más armas compra, el 5% del total mundial. Los principales suministradores de Pakistán son sus aliados tradicionales: los EEUU con el 27% del total de las armas compradas por Islamabad, pero sobre todo China, que ha suministrado el 54%.

Sin duda, el auge económico de India le está permitiendo afrontar un gasto mucho mayor en armas, para lo que invirtió en 2012 el 2,5% de su PIB, lo que a su vez provoca la reacción de su vecino, que hace dos años gastó en armas el 2,7% de su producto interior. En comparación, España gastó ese año el 0,8% y Alemania el 1,4%. Los EEUU gastaron el 4,4%.


Aumenta el gasto mundial en armamento

La carrera armamentística en el subcontinente asiático no es la única en Asia. Según los datos del SIPRI, solamente seis de los “Top 20” importadores de armas del mundo entre 2009 y 2013 no son asiáticos. Este continente está incrementando la compra de armas a medida que sus economías están creciendo, sobre todo en China –la segunda importadora mundial- y en India. Tal es el aumento de los suministros de armas en Asia  que ya representan el 47% del volumen mundial, frente al 40% en el periodo anterior entre 2004 y 2008. En comparación, Europa ha bajado su volumen de compra de armas del 21% al 14% actual en un periodo marcado por la crisis económica.



La subida del gasto armamentístico asiático es determinante para explicar la tendencia al alza en la venta mundial de armas convencionales. Esta tendencia fue creciendo a lo largo del S. XX, sobre todo en la llamada “Segunda Guerra Fría” hasta 1980, cuando los EEUU y la URSS aumentaron sus arsenales convencionales para tratar de romper el empate nuclear. Esta tendencia al alza comenzó a descender en la segunda mitad de los años 80, coincidiendo con la perestroika de Gorbachov, y continúo tras la desaparición de la URSS y el fin de la Guerra Fría.

Los años 90 del S. XX continuaron esta tendencia a la baja hasta el año 2004, cuando el volumen de venta de armas convencionales a nivel mundial comenzó a subir otra vez de manera acusada. Ese cambio de tendencia tiene su reflejo en el incremento espectacular del gasto militar a nivel global: Según el SIPRI, si en 1999 el gasto en todo el mundo era de alrededor 1123 billones de dólares, en 2012 el gasto se había casi duplicado con 2037 billones de dólares.    



Asia se está armando de manera espectacular desde la última década, coincidiendo con su auge económico mientras la crisis financiera azotaba Europa y los EEUU. Hoy es el continente en el que más armas convencionales se importan, lo que ha incrementado notablemente el volumen mundial, dando la vuelta a la tendencia a la baja que imperaba desde el fin de la Guerra Fría.


La pregunta que surge es, ¿cómo influirá esta carrera armamentística en el desarrollo de los muchos y variados conflictos del enorme continente asiático?   

sábado, 21 de diciembre de 2013

Asia se está armando

Asia se está armando. Los países asiáticos están liderando el incremento del gasto militar mundial en los últimos años, lo que está provocando una carrera armamentística en la región de consecuencias impredecibles. Los conflictos por la soberanía de islas o territorios fronterizos para controlar supuestos yacimientos de materias primas se suceden. La riqueza generada por el crecimiento económico de la zona se utiliza para comprar armas, lo que a su vez provoca que aumente la percepción de amenaza y no se esté buscando soluciones en la cooperación y menos en la integración entre los países. 

El pasado martes 17 de diciembre, el Gobierno de Japón,presidido por el primer ministro Shinzo Abe, anunció que iba a poner en marcha un plan de rearme entre 2014 y 2019 frente a las amenazas de China y Corea del Norte. Ese plan costará 170.000 millones de euros, y con él, Japón pone fin de hecho a su política militar desde su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Para poner fin al militarismo japonés, desde entonces la política de defensa se basaba en el mantenimiento de un ejército pequeño y débil que en realidad confiaba su seguridad militar en la alianza y en las tropas de EEUU.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe.
La propia constitución japonesa prohíbe cualquier tipo de acción militar que no sea estrictamente defensiva, limita el rearme para no despertar recelos entre los vecinos, e incluso prohíbe el mantenimiento de un ejército propiamente dicho. Es por ello que se denomine a los militares japoneses como Fuerzas de Autodefensa. Sin embargo, desde la llegada de Abe al Gobierno hace un año, y tras las crisis por el armamento nuclear de Corea del Norte a principios de año, y con China hace escasas semanas por la soberanía de unos islotes, Japón ha apostado claramente por abandonar la ficción de la política de autodefensa y ha optado oficialmente por rearmarse, aunque hace años ya que se encuentra entre el ranking de países del mundo que más gastan en sus ejércitos.

Tokio se suma así a una tendencia que está creciendo entre los países de su entorno.  Las recientes crisis con China y con Corea del Norte sólo son los dos últimos ejemplos de la inestabilidad de una zona cada vez más conflictiva. A falta de una organización internacional que canalice a través de la cooperación los conflictos históricos entre países de manera como lo hizo la Comunidad Económica Europea en los años 50, en Asia los recelos históricos siguen vivos y se mezclan con intereses económicos y políticos.



Los asiáticos, entre los que más gastan en sus ejércitos del mundo

Esta falta de cooperación se traduce en una mayor inestabilidad en las relaciones entre los países asiáticos, y esa inestabilidad hace aumentar los riesgos de que algún día se pueda provocar un conflicto armado entre ellos. Esto, a su vez, es causa de que los países asiáticos apuesten por rearmarse para disuadir a sus competidores. En este sentido, el crecimiento económico que están disfrutando estos países hace factible que la mayoría pueda gastar más en armamento, lo que ha provocado una verdadera carrera de armamento en la zona. Como consecuencia, de los 15 países del mundo que más gastaron en armamento en 2012, cuatro son asiáticos, según los datos del Stockholm International Peace Research Institute(SIPRI). Estos países son:

  • China: En el segundo puesto mundial de los que más gastan en sus ejércitos, ha pasado de 22.190 millones de dólares en 2000 a 166.107 millones en 2012. China gastó el año pasado 7,5 veces más en su ejército que hace doce años, un dispendio que ha sido financiado por su crecimiento económico ya que el porcentaje de su PIB destinado a Defensa apenas ha cambiado, pasando del 1,9% en 2000 al 2% en 2012.
·      Japón: En el quinto puesto, ha pasado de gastar 45.356 millones de dólares en 2000 (0,97% del PIB) a gastar 59.267 millones de dólares en 2012 (1% del PIB). El plan de rearme hasta 2019 seguramente provoque que Japón suba puestos en el ranking de 2014.
  • India: En el octavo puesto, ha triplicado su gasto militar en 2012 (47.735 millones de dólares, el 2,5% de su PIB) con respecto al año 2000, cuando gastó 14.440 millones de dólares (entonces el 3,1% de su PIB).
  • Corea del Sur: En el puesto número 12, ha duplicado su gasto militar en la última década pasando de 13.801 millones de dólares (el 2,6% de su PIB) en 2000 a 31.660 millones de dólares en 2012 (el 2,7% de su PIB).

A estos países habría que añadir Rusia que normalmente no suele estar incluida entre las potencias asiáticas, a pesar de compartir frontera de miles de kilómetros con China y ser un actor regional muy importante.

  • Rusia es el tercer estado que más gastó en su ejército del mundo en 2012. Prácticamente ha multiplicado por diez su gasto militar desde el año 2000 pasando de 9.635 millones de dólares (3,7% de su PIB) a 90.749 millones de dólares el año pasado (4,4% del PIB).

En todos estos casos se trata de potencias económicas (como Japón y China) y de países que están disfrutando de un crecimiento económico muy importante en los últimos años, lo que facilita la financiación del rearme. Tres de  estos países están en el grupo de los países emergentes llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que acompañan su fuerza económica recientemente adquirida con reivindicaciones de mayor autonomía política en la comunidad internacional, autonomía que subrayan gastando cada vez más en sus ejércitos (Brasil también está en la lista de los 15 que más gastaron en defensa en 2012, en el puesto 11º).

Pero esta carrera de armamentos no se limita a los países ricos de Asia o a los emergentes. Todos los países asiáticos más importantes han aumentado de manera significativa su gasto militar entre 2000 y 2012, según datos del SIPRI: Indonesia (en 6.000 millones de dólares), Pakistán (en 4.000 millones de dólares), Tailandia (en 3.500 millones de dólares), Vietnam (en 2.650  millones de dólares) o Filipinas (en 1.674 millones de dólares).

Tampoco los más humildes como Bangladesh se escapan de esta carrera de armamentos: Entre 2000 y 2012 ha incrementado en casi mil millones de dólares su gasto en defensa, que el año pasado era de 1.586 millones de dólares. Pero el caso más espectacular es el de Myanmar, que ha incrementado en 75.305 millones de euros su gasto de defensa en la última década, situando su presupuesto militar en 2012 en 84.399 millones de dólares, uno de los más altos del continente.  


La fuerza de la disuasión militar, ¿hasta cuándo?

En resumen: Asia está plena carrera armamentística. Prácticamente ningún país se escapa de esta tendencia y se gastan miles de millones de dólares más en defensa que hace una década. El crecimiento económico de muchos de estos países en los últimos años hace posible la financiación de este rearme masivo, que nace como respuesta de la desconfianza mutua y la falta de mecanismos supraestatales de cooperación en la zona que puedan canalizar los conflictos. En Asia se confía cada vez más en evitar los posibles conflictos mediante la disuasión a través de la fuerza militar. Pero eso solamente provoca, a su vez, una escalada en el rearme.

Marinos japoneses.
¿Qué pasará cuando la economía deje de crecer en la zona con la misma fuerza que hasta la fecha? ¿Podrán en ese caso los países asiáticos seguir financiando la carrera de armamentos, o por el contrario buscarán otras fórmulas más ‘baratas’ para solucionar sus conflictos?

Sin embargo, hasta que eso suceda (si es que ocurre) cada vez que se produzca un conflicto entre estos países, crece el peligro de un error de cálculo y de que se utilicen los enormes arsenales acumulados por estos países. Por ejemplo, hace pocas semanas aviones de combate chinos desafiaron a Japón y a Corea del Sur, que contestaron con otras medidas de fuerza. La causa era el control de unas pequeñas islas desiertas que los tres países reclaman como suyas. Hace unos meses, en abril, las flotas china y filipina se encararon por el control de otras islas desiertas en el Mar de China Meridional. En todos estos casos había en juego supuestos yacimientos de petróleo, que China necesita desesperadamente en cantidades cada vez mayores para mantener el ritmo de crecimiento de su economía.

Conflictos por islas o islotes.


Cada vez se producen más choques por estas causas y cada vez el tono es más rudo y las respuestas más contundentes. Un juego arriesgado para el futuro en el que los EEUU juegan un papel clave como aliado de algunos de los países más destacados que rodean a China. ¿Estaría Washington dispuesto a participar en una escalada en caso de que un conflicto no se solucionase con la mera disuasión militar? ¿Estarían los EEUU dispuestos a ir a la guerra por Japón, Corea del Sur o Filipinas?   

miércoles, 20 de marzo de 2013

CHINA HACE NEGOCIO CON LA ESCALADA ENTRE INDIA Y PAKISTÁN


El pasado 18 de marzo el prestigioso Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) anunció que China ha desbancado al Reino Unido en el grupo de mayores exportadores de armas convencionales del mundo. China ocupa ahora el quinto puesto, una posición que se ve reforzada por un aumento constante en el gasto armamentístico en los últimos años y, sobre todo, se ha hecho posible debido a la compra de armas de su aliado tradicional Pakistán, en plena carrera armamentística con India.

El Reino Unido ha sido desbancado por China como uno de los mayores exportadores de armas del mundo. Todo un símbolo del cambio revolucionario que están experimentando las relaciones internacionales en las últimas décadas. China ya no es el enorme estado dormido que fue vencido en el S.XIX por la moderna máquina militar europea propia de la Revolución Industrial. Los tiempos de las Guerras del Opio han pasado definitivamente. Ahora la economía de China no solamente continúa creciendo espectacularmente cada año –a pesar de un cierto retroceso en 2012-, sino que también lo hace su capacidad armamentística.

Según datos del SIPRI –siempre estimados debido a la opacidad gubernamental-, en 2011 (año del último dato) China gastó 143 billones de dólares (93 billones, según datos oficiales) en armas. Se trata de un aumento espectacular desde 2002, año en el que gastó 47,8 billones de dólares. Se trata de un incremento del 300% del gasto militar que ha convertido a China en el segundo país en gasto militar del mundo, sólo detrás de los EEUU, cuando en 2002 era el quinto. De hecho, China es hoy el segundo país que más armas importa del mundo (un 6% del total), sólo por detrás de India.    

Fuente: SIPRI
Pero este gasto militar se está convirtiendo también en un negocio rentable, ya que China se ha convertido en el quinto país exportador de armamento convencional con el 5% del volumen total de exportaciones globales, por detrás de EEUU (30%), Rusia (26%), Alemania (7%) y Francia (6%). Los chinos han logrado desbancar al Reino Unido del Top Five mundial y supone la primera vez de que una potencia asiática se coloca entre la élite de los vendedores de armas, un negocio multimillonario. De hecho, el volumen de las exportaciones de armas chinas ha crecido un 162% desde 2003.

Estos datos son más que reveladores sobre la situación geopolítica en Asia. ¿Quién compra las armas chinas?

Carrera armamentística en el subcontinente indio

Según el SIPRI, el mayor comprador de armas chinas es Pakistán, que en el periodo 2008 – 2012 se ha consolidado como el tercer mayor consumidor de armas del mundo, con un total del 5% de las compras globales. Pakistán es un aliado tradicional de China frente a India que, hay que recordar, es el mayor comprador de armas del mundo, con un volumen del 12% del total global. Se está produciendo una verdadera carrera armamentística en el subcontinente indio.
 
Por ejemplo, Pakistán ha aumentado en 1.000 millones de dólares el gasto militar: si en 2001 presupuestó 4.487 millones de dólares, en 2011 se gastó 5.685 millones. Una respuesta contundente para un país pobre pero que compite con un enemigo poderoso: India gastó en 2011 la friolera de 44.282 millones de dólares en armas, una escalada impresionante en una década, ya que en 2001 gastó 26.741 millones.

Pakistán está tratando de mantener el ritmo de la carrera armamentística con India. Pero lo tiene muy difícil, ya que India pertenece al selecto grupo de las economías emergentes apodadas BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), con un crecimiento de su economía de en torno al 9% y 8% entre 2010 y 2011  (aunque se ha enfriado a valores entre 5% y 6% en los últimos meses), frente  a un crecimiento de la economía pakistaní del 3,7% de su PIB en 2012. Es decir, India tiene bastante más dinero para gastar en armamento que su vecino, a lo que hay que sumar en  torno a 1.000 millones de habitantes más (1.200 millones de indios frente a 200 millones de pakistaníes).
  
Es decir, los recursos indios son bastante superiores a los de un Pakistán que se siente acorralado, y más después de que su vecino Afganistán firmara hace un año y medio un tratado estratégico con India. Pakistán –cuyo gobierno apoyó a los talibanes en su subida al poder en Afganistán en los años 90 y que se cree que sigue apoyándolos- cuenta con su vecino occidental como “hinterland” estratégico en caso de guerra convencional con India. Es lógico, teniendo en cuenta que Pakistán se basa prácticamente en el valle del Indo, difícilmente defendible ante un hipotético ataque del ejército de la India.

Pero el gobierno afgano ahora es aliado de India –por el más que evidente apoyo pakistaní a sus enemigos talibanes-, lo que está incrementando la sensación de asedio de Pakistán que apuesta cada vez más por el poder de persuasión de su arsenal nuclear para evitar un posible ataque.

Las aguas bajan turbias en el subcontinente indio desde 1947, el año de la independencia de India y Pakistán. Desde entonces, una serie de guerras y el enfrentamiento por Cachemira han hecho muy difícil el entendimiento entre ambos países. La carrera armamentística demuestra que todavía queda conflicto a largo plazo.