domingo, 30 de octubre de 2016

El desierto se extiende en España

Los cambios demográficos en 2031
Dos noticias publicadas con pocos días de diferencia advierten que el futuro de España podría estar marcado por la desertización. Por un lado, el INE afirma que en el año 2031 el noroeste español (Galicia, Asturias y Castilla y León) habrá perdido población de forma significativa. Por otro lado, los investigadores alertan de que el cambio climático amenaza con convertir a finales del S. XXI el sur del país en un desierto que sería la continuación del Sáhara. Despoblación y desertización, dos retos que marcarán la agenda política, económica y social del futuro de España.


El INE ha calculado el futuro de la demografía española hasta el año 2031 y sus conclusiones son: el tercio noroeste español perderá aún más población y los grandes focos demográficos se centrarán en el litoral mediterráneo y en el entorno de Madrid. En concreto, las comunidades autónomas de Galicia, Asturias y Castilla y León seguirán perdiendo habitantes poco a poco en un proceso que lleva ya muchos años en marcha y que comenzó durante el desarrollismo económico del franquismo. Hoy es la falta de inmigración y una tasa de natalidad muy baja las causas fundamentales de la pérdida de habitantes en vez de la emigración masiva de los años 60 y 70 del S. XX. Será una muerte lenta en la que la población anciana no será sustituida por generaciones posteriores y que afecta con mayor virulencia a las provincias ya de por sí muy poco pobladas. Así, según el INE la provincia de Zamora perderá en 2031 hasta un 17% de su población, Ávila un 13,1%, Orense un 12,6% y Asturias un 11,6%, por poner algunos ejemplos.

Por otro lado, son pocas las provincias que verán aumentar su población y casi todas tienen un elemento en común: están en el litoral mediterráneo. Las Islas Baleares (+7,7%), Málaga (6,7%), Almería (6,2%), Murcia (+1,3%), Alicante (+0,7%) o Barcelona (+1,3%) crecerán. También lo harán las Islas Canarias y Madrid, que pasará a acercarse a los siete millones de habitantes. En una clara confirmación futura del carácter fundamental de la industria del turismo en la economía española, ya que el aumento de la población se deberá ante todo a la inmigración por motivos de empleo en el sector servicios y también de una generación de ancianos que se trasladará allí en su jubilación, la costa mediterránea y el centro peninsular se consolidarán como los ejes sobre los que gravitará el país. El resto (con la excepción vasca) estará al margen de la agenda.

Lo explicó el periodista Enric Juliana en su artículo “Lo que nos dice la demografía” publicado en La Vanguardia el 5 de julio de 2015 tras la publicación de un mapa que estudia la evolución de la dinámica poblacional europea entre 2001 y 2011 (ver imagen): “España se está desplazando al Mediterráneo”. (…) “En España, la nueva línea de tensión es Oeste-Este. Puesto que la población ha crecido gracias a la inmigración y no a la natalidad, los rojos y los azules intensos nos muestran donde están el dinamismo y la depresión económica. Han crecido el Gran Madrid, toda la costa mediterránea, con fuerza en Catalunya, Baleares y Valencia, y el corredor del Ebro. La España del Oeste se despuebla y envejece”. En 2016 el INE confirma estas conclusiones y las proyecta hacia 2031 vaticinando un grave desequilibrio demográfico en el país.

Por otro lado, a la amenaza de desertización demográfica en el tercio noroccidental se suma el peligro del cambio climático. Según ha publicado el Diario El País el pasado 28 de octubre, el investigador del Centro Europeo de Investigación y de Enseñanza de Geociencias Ambientales Joel Guiot advierte: “Aunque se cumplan los objetivos del acuerdo de París, los paisajes mediterráneos cambiarán, los biomas más secos avanzarán hacia el norte”. “La estrecha franja verde del norte de África desaparecerá engullida por el desierto. Los bosques de hoja caduca quedarán arrinconados en las cumbres más altas. Y un tercio de España será tan árido como lo es hoy el desierto de Tabernas, en Almería, si no se reducen las emisiones de CO2”, afirma el artículo. Una desertización que tendrá, sin duda, grandes consecuencias demográficas provocando movimientos migratorios que añadirán al tercio sur español, Andalucía fundamentalmente, al territorio en proceso de despoblación, sobre todo en su zona interior.

Resultados electorales por municipios 26J 2016
Con dos tercios de España amenazados por la desertización solamente quedará viva una tercera parte del territorio donde se concentrará la población y, por consiguiente, la actividad económica, política y social del país. La franja del litoral mediterráneo y Madrid serán los ejes de España. El mapa político estará muy influido por esta evolución que afectará, sobre todo, a los dos partidos tradicionales que son los que hoy siguen manteniendo el poder en esas zonas. Incluso se podría decir que las zonas afectadas por la desertización del futuro son las que hoy ejercen una mayor influencia política sobre el resto del país a través del Partido Popular y del PSOE: El PP ha perdido su capacidad que tenía en 2011 de ganar por mayoría absoluta excepto en Galicia y en Castilla y León, las dos comunidades más afectadas por la pérdida de población en 2031. Asturias, la tercera comunidad, está gobernada por el PSOE, cuyo feudo de Andalucía se verá directamente golpeado por el cambio climático (ver imagen).

Los mapas de hoy nos revelan que las fuerzas políticas emergentes (Podemos y Ciudadanos principalmente) se nutren fundamentalmente de votos en los lugares en los que se produce crecimiento demográfico: Madrid y la costa mediterránea (ver imagen 3). El periodista Enric Juliana lo comentó en su artículo “El mapa del 20D muestra que la España del cambio está en el litoral” publicado el 22 de diciembre de 2015 sobre los resultados electorales de las generales celebradas dos días antes: “En pocas palabras, la adhesión a los dos partidos clásicos tiende a hundirse en la España con mayor dinamismo económico, en las grandes ciudades, evaporándose en el País Vasco y en la inflamada Catalunya. El bipartidismo, por el contrario, aguanta bien en la España interior, sobre todo en Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, la vieja Castilla, y en las dos provincias más envejecidas de Galicia (Lugo y Ourense)”. (...) “Hay una España que desea cambios, quizá de manera dispersa y contradictoria. Y hay otra España que prefiere quedarse como está, o cambios muy seguros, timbrados por las fuerzas políticas tradicionales. No es difícil adivinar que en la España metropolitana se concentran las nuevas generaciones fuertemente decepcionadas por el derrumbe de las expectativas sociolaborales provocado por la crisis económica. En la segunda hay más población mayor”.

La población mayor ya ejerce hoy una clara importancia en los resultados electorales. El PP, vencedor en las últimas tres citas electorales españolas a nivel nacional, es el líder indiscutible entre el electorado mayor de 65 años. En cambio, Podemos lo es en la franja hasta los 45 años. Es decir, existe entre los dos partidos una clara brecha generacional que apunta a ser también territorial en la siguiente generación. Según el estudio del INE que advierte sobre la despoblación del noroeste, también se prevé la intensidad del envejecimiento de la población. De mantenerse la situación actual, la pérdida se concentrará en el tramo de edad entre 30 y 49 años, que se reduciría en 4,2 millones en los 15 próximos años (un 28,5 %) y en 6 millones hasta 2066 (40,1 %). En 15 años años habrá más mayores de 65 años a costa de personas entre los 30 y los 50 años, justamente la franja que hoy vota mayoritariamente a Podemos. ¿Lo seguirá haciendo en el futuro? Si es así, Podemos tendrá la hegemonía política.

A priori las proyecciones demográficas y medioambientales en España pintan un futuro complicado para el PP y el PSOE y un escenario muy favorable para Podemos: los lugares donde hoy son electoralmente fuertes coinciden con los lugares que concentrarán la vida política, económica y social de España (prácticamente la vida en un país casi desertizado), y la generación que hoy les vota tendrá la hegemonía demográfica indiscutible.


Sin embargo, vivimos en tiempos de cambios constantes y las predicciones se basan en las variables de hoy. ¿Qué pasará mañana? 

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