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miércoles, 22 de agosto de 2012

¿HABRÁ INTERVENCIÓN MILITAR EN SIRIA?

El presidente de los EEUU, Barack Obama, ha amenazado o advertido –según se mire- al gobierno sirio de que el uso de armas químicas le haría, textualmente, “cambiar mis cálculos” sobre el conflicto que lleva ya año y medio asolando el país de Oriente Próximo. Estas palabras coinciden en un momento en el que los soldados de El Asad se están recuperando. ¿Significa esto que, al igual que pasó en Libia, la OTAN no descarta intervenir militarmente en la zona en ayuda de los rebeldes?  
“Se lo hemos dejado muy claro al régimen de El Asad y a otros actores en la región. Para nosotros se llegaría a un límite si empezamos a ver movimiento o uso de armas químicas. Eso haría cambiar mis cálculos”. Barack Obama ha movido ficha en la guerra civil enSiria, la primera vez que desde marzo del año pasado comenzara con las primeras protestas contra el régimen de El Asad. La pregunta que surge es si estas declaraciones son el preludio de una espiral diplomática que desembocará en la intervención de Occidente en Siria en ayuda de los rebeldes.
 
 

El Consejo de Seguridad de la ONU.
En caso de producirse esta intervención, deberá hacerse inevitablemente al margen del mandato de la ONU, ya que Rusia y China –ambos con derecho a veto- llevan meses impidiendo que el Consejo de seguridad condene o apruebe acciones reales contra el Asad. Sin embargo, la historia reciente demuestra que a los EEUU les importa poco contar con mandato de Naciones Unidas para encabezar ataques: en 1999 los bombardeos de Yugoslavia y en 2003 la invasión de Irak no contaron con la legitimidad del Derecho internacional. Prevaleció el de las armas.


El guión parece ya establecido y muy familiar. Los medios occidentales llevan semanas alertando sobre el supuesto peligro del uso de armas químicas –en Irak fueron de destrucción masiva- por parte de un régimen aparentemente arrinconado y condenado a sucumbir. Sería, advierten, un intento desesperado por vencer a los rebeldes. Sin embargo, parece que el ejército de El Asad está recomponiendo su situación militar en Damasco y en Alepo después de los desastres de hace un mes, entre ellos el espectacular atentado que decapitó la cúpula militar. Y está recuperando el terreno perdido sin armas químicas.


¿Ayuda a los rebeldes?

Es precisamente en este momento en el que El Asad está recuperándose en el plano militar que surge el aparente peligro químico sirio y las amenazas de Obama. ¿Coincidencia? Hace tan sólo un año y medio, casi a la par que comenzaba la insurrección en Siria, la OTAN comenzó a apoyar desde el aire a los rebeldes de Libia que estaban siendo derrotados poco a poco por Gadafi. Aunque esta vez legitimada por la ONU. Meses después empresas francesas y británicas pugnaban por lucrativos contratos petrolíferos y gasísiticos con las nuevas autoridades de Trípoli a las que habían ayudado a llegar al poder.


Oriente Próximo y Medio.
Sin embargo, en Siria la situación es bastante más sensible. Carece de materias primas, pero es geopolíticamente vital. Tiene frontera con todos los actores de Oriente Medio: Turquía, Irak, Jordania, Líbano e Israel. Durante décadas ha sido uno de los abanderados en la lucha por la liberación de Palestina –al menos en su discurso-, aliado de la URSS y hostil a la hegemonía de los EEUU en la zona que ahora tienen la oportunidad de librarse de este molesto actor. Con Sadam Hussein muerto y Jordania en buenas relaciones con Israel, el fin del régimen de El Asad podría ser una manera de abrir el “frente norte” de Israel.

Los “nuevos cálculos Obama” podrían pasar por que tras el fin de El Asad se establecería un gobierno sirio que podría prescindir de su soberanía sobre los Altos del Golán –vital para el abastecimiento de agua israelí- y dejar de apoyar a los chiíes de Hezbolá en Líbano. Esto último sería fundamental para que Israel dejara de sentirse amenazada por Irán y dejara de presionar para intervenir militarmente en el país persa para impedir su programa nuclear. Militarmente no es lo mismo intervenir en la pequeña Siria que en el inmenso Irán, y además no haría falta mandar soldados: bastaría con armar debidamente y ofrecer cobertura aérea a los rebeldes. Como en Libia.


Los riesgos
Pero estos cálculos tienen un lado arriesgado. ¿Cómo reaccionarán Rusia y China? Ambas potencias ya han advertido que “no consentirán” una acción unilateral de la OTAN en Siria al margen de la ONU. No dicen, por supuesto, en qué consistiría su reacción, pero no hay que olvidar que Rusia controla la energía que necesita la Unión Europea para vivir y que China está financiando gran parte de su economía maltrecha por la crisis. Dos argumentos de peso que deberían dar de qué penar a los ministerios europeos.


No es que Rusia ni China sean unos ciegos seguidores del Derecho Internacional basado en la legitimidad de la ONU, pero es que en Siria se juegan su prestigio y algo más. Si la OTAN ataca Siria, los EEUU entrarían en el único país de Oriente Medio en el que carecen de influencia. Sería la conquista definitiva del tablero por parte de los americanos que, una vez más, impondrían su voluntad a través de las armas.

Bashar El Asad.
En este sentido, surge una nueva cuestión: ¿Pueden los EEUU permitirse atacar Siria? Acaban de sufrir una derrota humillante en Irak, y en Afganistán están gestionando la siguiente. El coste económico sería importante, por ello necesitaría de la participación de sus socios europeos en la OTAN para dividirse en coste del ataque. Esto es problemático por la influencia de China y Rusia en las economías europeas y, simplemente, porque Europa no está para grandes gastos militares para favorecer a su aliado.

A EEUU sí le interesa intervenir porque así reforzaría su presencia en la zona, vital ante un futuro incierto con respecto a Irán: Teherán tendría un aliado menos. Y sobre todo, para cerrar el anillo en torno al gran aliado y pieza geopolítica y económica fundamental de los EEUU en la zona y en el mundo: Arabia Saudí. Según el New York Times, los EEUU han incrementado considerablemente su importación de petróleo del Golfo Pérsico y se trata de protegerlo.



En EEUU llevan tiempo preparando el escenario de una posible intervención al margen de un mandato de la ONU. El prestigioso e importante Think Tank “Council on Foreign Relations” ya publicó el pasado 19 de julio un artículo en el que defendía que la ONU no debía tener el monopolio de la legitimidad internacional y que esta podía, perfectamente, ser ejercida por la OTAN. ¿Una premonición?



Sin embargo, el elemento que escapa del posible 'cálculo’ de Obama y que es fundamental es el carácter de los rebeldes sirios. ¿Quiénes son? ¿Qué buscan? ¿Cómo gobernarían? Por el momento las noticias desde los territorios controlados por ello son contradictorias: por un lado se habla de personas que al hilo de la primavera árabe quieren vivir en libertad y en un país democrático, pero por otro se habla de fundamentalistas islámicos que imponen la Sharía y cometen crímenes de guerra.


¿Este es el socio con el que cuenta Obama para el futuro de Siria?    

lunes, 25 de junio de 2012

EL PODER DEL CANAL DE SUEZ


Portaaviones de EEUU en el Canal de Suez.
Egipto es un país peculiar. Completamente dominado por su posición geográfica entre África y Asia y totalmente dependiente del Nilo, el río más largo del mundo. Durante milenios albergó la civilización más sofisticada y misteriosa, y hoy es el país árabe más poblado y poderoso. Pero sobre todo, desde 1869 es el guardián del atajo más rentable del mundo y el cordón umbilical que une Europa con el resto de Asia y su petróleo: el Canal de Suez.


Desde finales del S.XIX el Canal de Suez ha determinado el destino de Egipto, que durante siglos quedó degradado a una provincia semiautónoma y adormilada del Imperio Otomano. De pronto volvió a ocupar la prioridad estratégica mundial, ya que esta insigne obra de ingeniería desarrollada por el ingeniero francés Lesseps de sólo 163 kilómetros de largo ahorra tener que navegar miles de kilómetros para bordear el continente africano. Así, más de 21.400 barcos lo usaron en 2008, por ejemplo, una media de más de 58 buques al día. El Canal se ha convertido en básico para la economía egipcia, de Oriente Próximo y de Occidente. Tiempo y dinero.


Hoy Egipto se encuentra sumido en un proceso político confuso pero crucial en el que la masa popular exige libertades democráticas ante un ejército que no está por la labor de permitirlo. Una cosa es entregar al ex presidente y dictador Mubarak como cabeza de turco, y otra es ceder el poder legal y legítimamente conseguido en las urnas a los islamistas. Y es que los militares tienen grandes aliados que les respaldan: EEUU e Israel. La causa, el Canal de Suez y el miedo. Tiempo y dinero.



La efímera independencia

Primero fueron los británicos los que se hicieron con su control. Gracias al Canal, su imperio en la India se acercaba semanas a la metrópoli. Egipto fue convertido en un estado títere británico y en una base militar. Durante la segunda Guerra Mundial fue el objetivo de italianos y alemanes que no pudieron conquistarlo. Pero despertaron un sentimiento de independencia y de oposición a los ocupantes que desembocó años después en un golpe de estado militar que expulsó al rey y llevó a Egipto a desarrollar su propia agenda independiente por primera vez desde la época de los faraones. El protagonista de esta aventura era un militar: Nasser.
El presidente Nasser.


En Occidente cundió el pánico: Nasser se hizo con el control del Canal de Suez. En un mundo europeo y estadounidense que había apostado por la sociedad de consumo como motor económico, el suministro de petróleo para hacer funcionar a los coches particulares era cada vez más importante. Y el Canal de Suez abarataba los costes. Por ello en 1956 Francia e Inglaterra, los antiguos colonizadores, se inventaron una guerra con ayuda de Israel para reconquistar el Canal. Fracasaron, pero el aviso ya estaba dado. Egipto se echó en manos de la URSS, que le ayudó con armas contra el enemigo israelí y en construir la presa de Assuán, la verdadera revolución industrial egipcia.


Pero a medida que la política económica de Egipto fracasaba, Nasser se fue volcando cada vez más en su papel de líder árabe internacional contra Israel, hasta que fue aplastado en la Guerra de los Seis Días, en 1967. Israel conquistó la Península de Sinaí y ocupó la orilla oriental del Canal de Suez. Se barruntaba un cambio. La derrota había sido total. El heredero de Nasser, otro militar, Sadat, invadió Israel en 1973 y cuando también fue aplastado, negoció con su enemigo la paz.



Egipto vuelve al redil

Primero a escondidas, pero finalmente con la firma pública en Camp Davis con el patrocinio de EEUU. Egipto recuperaba el Sinaí y el control del Canal de Suez a cambio de abandonar a la URSS y de aliarse con EEUU. Occidente consiguió así asegurarse el control del Canal de Suez, Israel un flanco seguro y el régimen militar egipcio el apoyo occidental para mantenerse en el poder una vez perdido el apoyo popular. La consecuencia fue la venganza: un soldado asesinó a Sadat en pleno desfile en 1981.

Blindado estadounidense vendido a Egipto.

Le sucedió Hosni Mubarak, el presidente depuesto por los militares en 2011 y juzgado recientemente después de que el pueblo egipcio saliera a la calle a exigir libertad, trabajo y una vida mejor. Mubarak continuó una dictadura cruel apoyada por Occidente y dirigida a asegurar el Canal, mantener la paz con Israel y aplastar al nuevo enemigo común: el islamismo. EEUU ha ayudado con armas para el ejército, convirtiendo a Egipto en el segundo receptor de armamento en Oriente Próximo después de Israel. Pero a cambio de dinero, claro: más de 4.000 millones de dólares solamente en 2011, un 2% del PIB egipcio, según el instituto SIPRI. Amnistía Internacional denuncia que este trasiego de armas incluso continuó durante los sucesos de la Plaza de Tahir en El Cairo. Armas que iban para el ejército de Mubarak.


Egipto, sus barriadas pobres, han sido germen de islamistas radicales. Pero también de una organización moderada y masiva: los Hermanos Musulmanes, los vencedores de las recientes elecciones. Aunque se autodenominan como moderados, no están controlados por Occidente, por lo que en EEUU y en Israel existe miedo e incertidumbre sobre el futuro del Canal de Suez y de la frontera con el Sinaí.


¿Serán un nuevo Nasser? ¿Querrán usar el Canal para financiar su economía o para extorsionar a Occidente? El gobierno israelí de Netanyahu se siente rodeado de enemigos, una vez más. Irán por un lado y ahora posiblemente Egipto si los Hermanos Musulmanes llegan al poder. Sólo los militares egipcios, los mismos contra los que los israelíes lucharon en 1948, 1956, 1967 y 1973, cuentan hoy con su confianza.


Y existen precedentes. En 1992 Argelia, gran exportadora de gas a Europa, sobre todo a España, celebró elecciones libres tras la caída de la URSS –de la que Argelia había sido cliente. El resultado fue una victoria masiva de los islamistas moderados del FIS. Hubo un golpe de estado militar y una guerra civil sangrienta.  

miércoles, 4 de enero de 2012

LAS LLAMAS QUE CAMBIARON EL MEDITERRÁNEO

Cuando el 17 de diciembre de 2010 las llamas devoraron al joven tunecino Mohammed Bouazizi nadie pensó que su sacrificio cambiaría la vida de millones de sus compatriotas y de la mayoría de los árabes. Su muerte, fruto de la desesperación generada por el desempleo y un régimen despótico ineficiente y corrupto no fue relatada en ningún informativo internacional. No parecía interesante. Su suicidio parecía un caso sin importancia en una dictadura fiel a Occidente cuyos habitantes parecían resignados a la pobreza e insignificancia. La incineración a lo bonzo de Mohammed era un acto de alguien que no tenía, literalmente, nada que perder. Sin embargo, un año después quienes lo han perdido todo son las dictaduras de Túnez, Libia y Egipto, barridas por sus pueblos.

La llamada ‘Primavera Árabe’ demostró que la furia y la rabia del pueblo es suficiente para cambiar las cosas. Puso en evidencia a Al Queda y su estrategia terrorista y ultraislamista, que trataba de legitimarse declarando la guerra a los dictadores pero sin resultados más allá de ser la excusa perfecta para endurecer aún más la represión y justificar el aumento de la presencia de EE UU en Oriente Próximo y Medio. También puso en evidencia la estrategia de Occidente, o al menos de EE UU, de exportar la democracia a punta de fusil como hicieron en Irak. Y sobre todo, ha puesto patas arriba el sistema de seguridad y de comercio de Occidente en la zona.

Diferentes caminos de la misma revuelta  

Las revueltas de Túnez, Libia y Egipto tuvieron éxito, al menos a primera vista. Sin embargo, ni la forma ni el resultado fueron los mismos. Túnez comenzó la revuelta y consiguió expulsar al dictador Ben Ali que gobernaba el país desde 1987. Se permitieron los partidos políticos, los exiliados volvieron al país y recientemente se celebraron elecciones. Fue un proceso relativamente incruento que desembocó en el nacimiento de una democracia, aunque todavía muy débil.

La Plaza Tahir.
Egipto recogió el testigo de Túnez y las poderosas protestas en la mítica Plaza Tahir de El Cairo acabaron por derrocar al dictador Hosni Mubarak, aunque con la inestimable ayuda del Ejército que tardó en decidir a qué bando apoyar. Esta institución se hizo con el poder –o mejor dicho, lo mantuvo- con la promesa de instaurar una democracia. Pero tras las elecciones parece que es reacia a entregar el control político del país, lo que ha provocado que retornen las protestas. El egipcio es un proceso en gran medida sangriento por la represión del Ejército -aunque sin llegar a la escala de una guerra civil-  que no ha conseguido consolidarse por la resistencia de los militares. Del viejo régimen se mantiene casi todo, excepto el dictador.

Ex dictadores.
El tercer escenario, Libia, representa la tercera y más violenta variante de las revueltas árabes. Comenzó como un alzamiento en la zona oriental del país contra el régimen de Gadafi, que degeneró en una guerra civil al conseguir la dictadura mantener sus posiciones en Trípoli y el oeste del país. Tras meses de combates y la intervención de la OTAN los insurgentes consiguieron la victoria simbolizada por la ejecución del dictador. El caso de Libia fue el más sangriento de los tres y a la vez el más revolucionario en el sentido de que es el único que de verdad ha destruido los cimientos del régimen anterior.

Así, la orilla sur del Mediterráneo ha pasado en un año de ser gobernada por regímenes dependientes de Occidente –incluida Libia que estaba en pleno proceso de acercamiento- a encontrarse en pleno proceso de cambio político, escapando poco a poco del control casi colonial de Europa y de EE UU, al menos en un principio.

El islamismo moderado, ¿herramienta para la independencia real?

La clave de este proceso está en el auge del islamismo moderado en los tres países, como han demostrado las diferentes elecciones celebradas en la orilla sur del Mediterráneo. En Túnez y Egipto ganaron en las urnas, y en Libia su influencia no pone en duda su futura victoria. Detrás de este auge está, sin duda, la búsqueda de la independencia real con respecto a Occidente, tanto política como económica, para conseguir así el verdadero objetivo de las revueltas populares: mejorar la calidad de vida de las personas.

Y resulta comprensible que, en un primer momento, apuesten por el islamismo moderado, el único movimiento con legitimidad. Los antiguos partidos socialistas y revolucionarios murieron tras la desaparición de la URSS hace 20 años o se transformaron en perdiendo su esencia progresista. Las élites pro occidentales demostraron durante las últimas décadas no gobernar por el bien de sus pueblos y al margen de los métodos democráticos. Y los ultraislamistas son demasiado radicales y violentos, y su visión del mundo propia de la Edad Media carece de credibilidad.

Erdogan y Putin.
El islamismo moderado en el Mediterráneo también cuenta con un nuevo ‘sponsor’ que le anima y apoya: Turquía. Su gobierno, también islamista moderado, ha realizado en el último año un viraje espectacular en su política exterior. Harta de esperar eternamente a ser aceptada en la UE –expectativa que se aleja cada día a medida que la crisis económica y del Euro avanzan- Ankara ha decidido romper sus lazos estratégicos con Israel y actuar como protector de los islamistas moderados de los países que hace un siglo pertenecían al antiguo Imperio Otomano.

Turquía se aleja de Occidente y se acerca a sus competidores, como Rusia. Recientemente ha firmado un acuerdo con Moscú que le permite trazar un gaseoducto por su territorio para abastecer la zona de los Balcanes. Ankara ha preferido el proyecto ruso al proyecto de la UE, que busca desesperadamente su independencia energética.

Toda una declaración de intenciones con la que demuestra que prefiere apoyar a su antiguo enemigo y rival ruso frente a Europa, así como extender su influencia en la orilla sur del Mediterráneo frente a los intentos occidentales de mantener su hegemonía política y económica en la zona. Toda una revolución diplomática que está cambiando las relaciones internacionales de la zona y que tendrá repercusiones a todos los niveles, no sólo para los árabes (España depende del gas argelino para funcionar).

Este escenario lo ha hecho posible la muerte de Mohammed Bouazizi. Cuando se quemó a lo bonzo hace un año lo hizo para protestar contra la injusticia y la pobreza en su país. Por el momento la mayoría de su gente sigue siendo pobre. Pero se está empezando a sentar las bases para un nuevo escenario en el que los países de la orilla sur del Mediterráneo podrán renegociar su situación frente a Occidente, si éste se lo permite. Pero Occidente está en crisis.  

martes, 27 de diciembre de 2011

ASIA, EL POLVORÍN DEL MUNDO

Hace pocos días se conoció la noticia del fallecimiento del líder de Corea del Norte, el ‘querido líder’ Kim Jong Il. Siguiendo la tradición norcoreana lo previsto es que le suceda su hijo, Kim Jong-Un, el ‘brillante camarada’. Sería la tercera generación de la familia en el poder desde la fundación de ese estado por Kim il Sung en 1948 y la transformación definitiva de la República Popular de Corea en una autocracia hereditaria. Sin embargo, son muchas las voces de expertos que aseguran que el hermético estado totalitario puede sufrir una guerra encubierta por el poder que podría amenazar la seguridad del continente más grande y poblado del mundo.

La República Popular de Corea, también conocida como Corea del Norte, es uno de los países más militarizados de la Tierra. Aunque resulta difícil obtener cifras exactas de su ejército, se estima que está compuesto por 1,2 millones de soldados apoyados por cinco millones de reservistas. El gasto militar se estima entre un 25% y un 35% del total del presupuesto nacional. El ejército es la principal institución del país y la espina dorsal del Estado, encargado de todos los servicios esenciales para el régimen incluida la seguridad interna.
Kim Jong-Un, el 'brillante camarada'.

Corea del Norte es un enigma para los demás. Se ignoran los detalles tanto de su política doméstica como de sus relaciones con los demás países y por lo tanto sus pasos resultan muy difíciles de prever. Lo único que está claro es que su población sufre una escasez permanente de bienes básicos y que el régimen utiliza su agresividad -como el reciente bombardeo de unas islas surcoreanas sin previo aviso- y su enorme inversión militar -que ya le ha proporcionado la bomba atómica- para extorsionar divisas y mercancías a la comunidad internacional a cambio de paz.

Sin embargo, esta estrategia, absolutamente necesaria para la supervivencia de la dictadura, supone un juego constante con el riesgo, ya que en Pyongyang se fuerzan los acontecimientos sin saber en qué punto se romperá la cuerda. Pero lo verdaderamente peligroso de este juego es que Corea del Norte cuenta con el apoyo tácito de su único aliado y amigo en el mundo: la República Popular China.    
Cartel de la alianza chino-coreana.


China apoya el régimen de Pyongyang porque le interesa la existencia de Corea del Norte como Estado-tapón entre su frontera en el río Yalu y Corea del Sur, uno de los estados más prósperos de Asia y que cuenta con una guarnición de soldados de EE UU de casi 30.000 hombres. China no quiere compartir frontera con un estado que se encuentra en la órbita directa de occidente y bajo el paraguas militar norteamericano, su principal competidor en el mundo. Por eso mantiene vivo al régimen norcoreano que aprovecha esta protección china para actuar con impunidad ante la comunidad internacional.

China a las puertas de ser una potencia global
China está siendo una de los grandes triunfadoras de la crisis económica internacional. Sus índices de crecimiento continúan y ya está actuando como una gran potencia financiera con una gran influencia en regiones como la Unión Europea, África y América del Sur. Sus deseos empiezan a interpretarse como órdenes y este nuevo estatus, que supera ya el de una potencia regional, está siendo apoyado por un rearme considerable del Ejército de Liberación Popular chino. Según el SIPRI, en 2010 China ocupaba el segundo lugar en el mundo en gasto militar mundial con casi 119.000 millones de dólares solamente superada por los EE UU.
 
Esto supone más armas y más modernas para apoyar la política exterior China, que, no hay que olvidar, mantiene vivos una serie de conflictos con sus vecinos como la cuestión de Taiwan –isla reivindicada por China desde 1949-, las islas Spratly o conflictos fronterizos con Vietnam e India. Pero, sobre todo, supone una baza fundamental a la hora de garantizar rutas de abastecimiento de materias primas indispensables para mantener el alto crecimiento económico chino, como por ejemplo, el petróleo.

Aliados peligrosos
Corea del Norte, Birmania y Pakistán, tres de los estados más conflictivos e impredecibles del mundo, son los únicos aliados de China en Asia. Esto le permite –sobre todo en el caso de Birmania- el acceso al Océano Índico y a las rutas petrolíferas con Oriente Medio, pero al precio de mantener vivo al régimen dictatorial birmano, igual de hermético y brutal como el de Corea del Norte.

El caso de Pakistán es el de una alianza fraguada durante el conflicto entre China y la Unión Soviética a partir de los años 60 del siglo XX que ha sobrevivido hasta hoy. Pakistán, un estado muy débil azotado por el terrorismo islamista y la pobreza, mantiene armas nucleares -¿conseguidas con ayuda china?- en teoría para defenderse de su archienemigo de India, vecino incómodo de Pekín que mantiene ocupados varios territorios fronterizos indios desde hace 50 años. El aislamiento de Pakistán, que atraviesa el peor momento de sus relaciones con EE UU y que ha sido abandonado por su vecino Afganistán a favor de India, le hace depender todavía más de China.

Guardias fronterizos chino y pakistaní.
Las demás potencias asiáticas, sobre todo Japón e India, recelan del coloso de Pekín y de sus aliados. Por ejemplo, se especula que el nuevo líder de Corea del Norte, el joven e inexperto Kim Jong-Un, podría provocar una crisis internacional para afianzar su poder interno. Podría atreverse a hacerlo porque sabe que cuenta con el paraguas chino y por fuerza esta aventura estaría dirigida a sus vecinos, Corea del Sur o Japón, que ya han reclamado a China, junto a EE UU, que controle a su aliado. Por el momento Kim Jong-Un ya ha sido nombrado comandante supremo del ejército de Corea del Norte.

Un escenario muy arriesgado y nuclear
Una crisis internacional provocada por el régimen de Corea del Norte podría involucrar a los ejércitos más poderosos del mundo y no está claro hasta qué punto China estaría dispuesta a apoyar a su estado-tapón en una nueva aventura que podría colmar la paciencia de sus vecinos.

Lo que también resulta alarmante es que el actual tablero militar asiático incluye a seis estados con armas nucleares (EE UU, China, Rusia, India, Pakistán y Corea del Norte) sin contar la posible expansión del conflicto a Oriente Medio. Esta es la situación en Asia, el polvorín del mundo.     

miércoles, 23 de noviembre de 2011

CHINA YA ESTÁ AQUÍ

Si alguien todavía no se ha dado cuenta, China ha dejado de ser la eterna promesa para ser una realidad. Ya es una potencia global, no solamente una potencia regional, al menos en lo económico. Su influencia política fuera de Asia oriental ya es un hecho gracias a la crisis económica mundial. Llega a Iberoamérica, a Europa, e incluso a los propios EEUU. Ya no hay tabúes. China incluso se ha permitido el lujo de aconsejar a su eterno rival norteamericano sobre cómo debe gestionar su economía. Es el poder del dinero. Porque China lo tiene, unos 2,3 billones de euros en reservas, y el resto de las potencias lo necesitan urgentemente.

Europa quiere parte de ese dinero para el Fondo Europeo de Estabilización Financiera que, según sus objetivos, debe superar el billón de euros. Esta oferta parte de la certeza de que Europa es el principal mercado para las exportaciones chinas, por lo que debería tener un gran interés en colaborar en estabilizar el Euro. Sin embargo, no ha sentado nada bien la respuesta china que, básicamente, ha exhortado a los europeos a poner orden en casa antes de invertir. Una respuesta inaudita por parte de un país que hace tan sólo un siglo estaba dominado por las potencias coloniales europeas que ahora le imploran su dinero.

Por otro lado, los mandatarios iberoamericanos también han escenificado la nueva realidad en la pasada cumbre en Paraguay, en la que con su falta de interés e inasistencia de bastantes de ellos, dejaron claro que la UE está dejando de ser el principal socio comercial de la región después de EE UU, en grave detrimento de los intereses españoles. Esa posición ahora la ocupa China. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el intercambio comercial entre China y Latinoamérica ha crecido un 1000% entre 2000 y 2010, y se prevé que sustituya a la UE como segundo socio en 2014. Es otro varapalo a Europa y una ‘invasión’ en toda regla a uno de los ‘cotos cerrados’ de las economías de occidente.

Carrera armamentística en plena crisis económica
Por último, esta posición de ventaja económica también ha envalentonado a los mandatarios chinos a hacer declaraciones inauditas tan sólo unas décadas antes. Como por ejemplo el ‘consejo’ a los EEUU el pasado mes de julio a que invierta menos dinero en gasto militar para poder salir de la crisis. China respondió así al todopoderoso coloso militar norteamericano, que criticó el aumento del gasto militar chino que ya es el segundo en el mundo después de EEUU: en 2010 el gasto militar chino aumentó un 3,8% con respecto a 2009 (frente a un 2,8% en EEUU).

Pero el dato más preocupante, y que motivó la crítica estadounidense, es que China ha gastado en su ejército un 189% más entre 2001 y 2010 –según datos del SIPRI- frente a un incremento del 81,3% por parte de los EEUU. Durante la pasada década no hay que olvidar que los estadounidenses han luchado en dos guerras (Irak y Afganistán) mientras que China no lo ha hecho en ninguna que pueda justificar el espectacular aumento de su gasto militar.

Sin embargo China parece que se lo puede permitir y lo aprovecha para reforzar su posición global. La clave es que hasta el momento resiste la crisis global con un crecimiento económico del 10,3% en 2010 y una previsión del 9,6% en 2011, según datos del Fondo Monetario Internacional, que solamente prevé un crecimiento del 2,5% para EEUU y un 2% para la Unión Europea. China ya es la principal potencia exportadora del mundo y cuenta con siete empresas entre las 50 más fuertes del mundo.

Estos datos avalan la actitud china con respecto a las economías occidentales que están perdiendo posiciones y prestigio. Esta lugar en el mundo rápidamente está siendo ocupado por una economía china ávida por hacerse con mercados internacionales para nutrir su industria de materias primas, las mismas que necesitamos los europeos para mantener nuestro nivel de vida, el mismo al que aspiran los 1.330 millones de chinos.