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jueves, 28 de septiembre de 2017

Los mapas de las elecciones alemanas


El pasado 24 de septiembre se produjo un cambio sustancial en el sistema político alemán. No sólo se fraccionó un poco más el sistema de partidos, dando entrada a la sexta formación política en el parlamento federal (Bundestag), sino que esta está formada por una amalgama de personas que tienen en común un discurso populista, nacionalista y xenófobo. Es la primera vez que la ultraderecha desembarca con fuerza en el parlamento alemán desde 1945, pero este dato viene acompañado de otro también histórico: el hundimiento electoral del histórico SPD, uno de los pilares fundamentales de la República Federal Alemana tras la Segunda Guerra Mundial.



Alemania es un país con muchas diferencias internas que tienen su expresión en la política y que se pueden visualizar en su geografía. ¿Dónde se ha votado a qué partido? ¿Por qué? Los mapas electorales pueden ayudar a comprender lo que está pasando en Alemania.

La situación económica: La geografía de la situación económica alemana es muy desequilibrada. En el mapa de la capacidad adquisitiva en 2017, se percibe como el territorio de la antigua RDA destaca prácticamente en su conjunto como una zona bastante más pobre (amarillo) que el territorio de la antigua zona occidental, que acapara las zonas de mayor riqueza (rojo, morado y azul). En el oeste se concentran la mayoría de grandes ciudades con una mayor población y capacidad de desarrollo (Hamburgo, Múnich, Colonia, Frankfurt) así como la presencia de industria (por ejemplo, de automoción, química, tecnológica, etc), que en el este, con menos población y es, en su mayoría de carácter más rural.



Este desequilibrio territorial se plasma también en la distribución del paro: el este sufre una mayor concentración de desempleados que la zona occidental del país. En resumen, existe una importante brecha económica entre el este y el oeste de Alemania. ¿Ha tenido consecuencias en el voto?










El cuadro general: La CDU de Merkel ha ganado las elecciones y es el partido más votado con diferencia: el 32,9% a bastante distancia del segundo, el SPD, con el 20,5%, y el tercero, la ultraderecha AfD, con el 12,6%. Merkel ha vencido en la mayoría de los distritos electorales (color negro). El SPD (rojo) solamente se mantiene en el centro y en la zona industrial del Ruhr, su último bastión, junto al centro de Hamburgo. La AfD ha logrado ser la fuerza más votada en la mitad de los distritos del Land de Sajonia, una zona que podría calificarse de “este profundo”.




El voto a la ultraderecha: La AfD ha conseguido 94 diputados y el 12,6% de los votos a nivel federal, más de 5 millones. La distribución de esos votos (en azul oscuro las circunscripciones con un 15,5% o más de votos) se concentra en determinadas zonas del país que coinciden prácticamente con los territorios de menor capacidad adquisitiva y de mayor desempleo (ver arriba). La AfD se ha convertido en un partido muy votado en el este del país, sobre todo en el Land de Sajonia, donde han superado el 20% en todas las circunscripciones, ganando en cinco. En el oeste tienen alguna presencia importante en el este de Baviera (precisamente la zona menos pudiente). Coincide que todas las zonas con mayor voto de AfD son predominantemente rurales.




El voto a Merkel: De la misma manera que el voto a la AfD coincide en el territorio con las zonas más deprimidas económicamente, el voto a los conservadores es mayor donde el poder adquisitivo es más alto: en Baviera (Múnich y sur), en Baden Württemberg (Stuttgart), en el Palatinado, y también en las zonas rurales y muy conservadoras del norte. Antes del comienzo del fraccionamiento del sistema de partidos en los años 80, el voto confesional era muy importante en Alemania. Las zonas predominantemente católicas (el sur y Renania) votaban a la CDU, mientras que las protestantes del norte y del centro a la SPD (además de las zonas obreras de las grandes ciudades). Tras la reunificación en 1990, la incorporación del este, totalmente protestante, preveía un arsenal de votos a la SPD, lo que fue así hasta hace unos años.




El declive socialdemócrata: Con un 20,5% de los votos a nivel federal, el SPD se enfrenta a su peor resultado electoral. Este descalabro es consecuencia de su práctica desaparición de amplias zonas de Alemania, sobre todo en el este y el sur. Las circunscripciones con más de un 26% de votos socialdemócratas (rojo oscuro), se limitan a la franja central de la Baja Sajonia y el norte de Hesse, y sobre todo, a la zona industrial del Ruhr y Hamburgo, los últimos bastiones de un SPD que hasta hace no mucho ganaba las elecciones en Alemania del este. El voto socialdemócrata es pues, sobre todo, occidental y urbano, ya que el Ruhr y Hamburgo suponen una concentración notable de población. También conserva un último resquicio del voto confesional, con las zonas rurales protestantes de la Baja Sajonia y Hesse. 




La gobernabilidad de Alemania, un asunto ‘occidental’: La revista Der Spiegel ha elaborado este mapa en el que se muestra el territorio donde los partidos que formarían la llamada coalición ‘Jamaica’ son los más votados. Se trata de la CDU de Merkel (representada con el color negro), la FDP liberal (amarilla) y los Grüne (verdes). Estos tres partidos cuentan con un sólido apoyo en el oeste del país, pero no existen prácticamente en el este, especialmente los casos de FDP y los verdes. Si finalmente se llegase a esta coalición (que es la única alternativa a una gran coalición que el SPD ya ha anunciado que no reeditará), la mayoría del voto del este de Alemania no estaría representado en el nuevo gobierno.


Al desequilibrio económico de Alemania entre este y oeste se sumaría probablemente una sensación de falta de representación política que, sin duda, tendría consecuencias en el voto a la AfD.

domingo, 6 de septiembre de 2015

España y el color rojo de los mapas

Nave abandonada en Villacañas, Toledo.
Villacañas no esconde su drama. En la misma entrada a esta pequeña ciudad de poco más de 10.000 habitantes situada en la profundidad de la provincia de Toledo, el visitante se encuentra de bruces con su realidad. Una larga y recta carretera flanqueada durante centenares de metros por incontables naves industriales que muestran lo que debería ser una intensa actividad económica. Pero esta visión engaña, es el pasado. Las naves están en su mayor parte desiertas. Muy pocas mantienen a duras penas un halo de vida, pero otras muchas, la mayoría, están vacías, prácticamente abandonadas. Son el testigo silencioso de otra época, no muy lejana, de cuando Villacañas era una referencia y producía centenares de miles de puertas. Las que necesitaba el ‘boom’ del ladrillo para equipar los miles de pisos que se construyeron durante los años de la burbuja inmobiliaria a lo largo y ancho del país.

Hoy Villacañas es una ciudad en crisis. Uno de cada tres vecinos en edad de trabajar está en el paro. En total el desempleo afecta a 1.434 personas, el 33,27%. Hace tres años era aún peor: entonces casi la mitad de la población con capacidad de trabajar no lo hacía, unas 1.925 personas, el 43,70%. Sin embargo, no muchos años atrás el panorama era bien diferente. Prácticamente no había paro. En 2006 solamente 358 vecinos no tenían trabajo, el 6%. Técnicamente había pleno empleo. Eran tiempos de bienestar.

Esa época de vacas gordas tenía su lado siniestro. Atraídos por la facilidad de cobrar una nómina bastante respetable sin necesidad tocar ni un libro, muchos jóvenes dejaron de lado los estudios para empezar a trabajar. Hoy bastantes de estos jóvenes de ayer son personas de mediana edad sin formación y sin empleo, y lo que es peor, con malas expectativas de encontrar un trabajo que no sea precario.

El abandono escolar masivo es un problema que afecta a demasiadas regiones españolas. Villacañas ha sido utilizado repetidamente por los medios de comunicación como paradigma de ese abandono y de las consecuencias nefastas que tiene a largo plazo para la sociedad. En Castilla la Mancha, la comunidad autónoma de Villacañas, la cifra de abandono más reciente hecha pública, la de la EPA del pasado mes de abril, dice que uno de cada cinco chavales entre 18 y 24 años, el 21,5%, deja de estudiar más allá de los ciclos educativos obligatorios. No es la peor cifra. En La Rioja (21,9%), Canarias (22,9%), Comunidad Valenciana (23,5%), Extremadura (23,8%), Murcia (23,9%), Andalucía (26,6%) y Baleares (30,8%) la superan configurando un mapa muy preocupante.

Para poder percibir el impacto del abandono escolar en España en su dimensión real hay que dar un paso atrás y ampliar la perspectiva. Comparar lo que pasa en este país con la realidad de nuestro entorno. La Unión Europea ha publicado una serie de mapas a través del proyecto ESPON2013, la red de observación en materia de desarrollo y cohesión territorial, que merecen ser tenidos en cuenta, aunque la visión es aterradora.

Si el color rojo significa intensidad, en este mapa la Península Ibérica está representada completamente en rojo, con la excepción de Euskadi y de Navarra. Pero no es un rojo uniforme. Existen diferentes grados de color rojo que representan distintos porcentajes de abandono escolar. Y el rojo adquiere un tono prácticamente burdeos en la zona centro-sur, en Extremadura, Andalucía, Murcia y en Castilla la Mancha. Un color que no tiene casi equivalente en ningún otro país del mapa, con la excepción de Turquía.

El abandono escolar en Europa 2010 (fuente: ESPON)


Este mapa tiene sus consecuencias que también se pueden captar de un vistazo en otro mapa, esta vez el del paro en Europa. Aquí el rojo vuelve a ser el color de las malas noticias, y España vuelve a ser de color rojo, prácticamente en solitario solamente acompañada por los Balcanes. El nefasto significado del burdeos también coincide con el del mapa anterior y golpea a las regiones del centro-sur español, al que en esta ocasión se suma el Levante.

El paro en Europa 2013 (fuente: ESPON)


Los mapas hablan y nos enseñan que la misma mitad de España es rojo burdeos en abandono escolar y en desempleo, con una intensidad que apenas se puede encontrar en el resto de Europa. Abandono escolar y paro, dos mapas pero los mismos colores en los mismos lugares.

Volviendo a Villacañas y a sus naves industriales abandonadas, no es la primera vez que esta zona de España sufre una fuerte depresión. Hace un siglo, el periodista y escritor Azorín publicaba artículos recordando que los pueblos del interior de Castilla, que en esos días se presentaban prácticamente abandonados, habían vivido tiempos mejores. Azorín hablaba de grandes iglesias abandonadas y de enormes palacios en ruinas, testigos mudos de un pasado de esplendor.

Azorín escribió entonces que Castilla “no fue una civilización duradera, basada en la agricultura, la industria y el comercio; fue un florecimiento circunstancial; la industria y el comercio (sederías, pañerías, boneterías, guanterías) vivían a la sombra de este súbito renacimiento, y se deshicieron de un golpe, rápidamente, en cuanto los motivos del engrandecimiento cesaron”.  


Un párrafo que bien podría aplicarse a la triste realidad actual.