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miércoles, 23 de noviembre de 2016

EEUU, el voto de la furia



El 8 de noviembre de 2016 se produjo un hecho aparentemente insólito: el candidato Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en los EEUU. Junto a la victoria del ‘Brexit’ en el Reino Unido y del ‘No’ al proceso de paz en Colombia, este resultado electoral ha completado el elenco de desenlaces políticos sorprendentes en el mundo a lo largo de 2016 porque no fueron pronosticados previamente debido a su presunta irracionalidad. La reacción en todos estos casos siempre ha sido la misma: sorpresa, estupor y búsqueda de las causas. En el caso de los EEUU esta parece que ha sido la furia.


Los datos del recuento señalan que ese voto de la furia le ha supuesto a Trump el mayor número de papeletas jamás conseguido por un candidato republicano con más de 62,2 millones, un hecho poco relevante en sí ya que su rival Hillary Clinton, a pesar de su derrota, le supera. Sin embargo, más de 62 millones de personas han votado a un candidato que ha prometido levantar un muro en la frontera con México, deportar a los inmigrantes sin papeles, encarcelar a su rival, limitar el papel de los EEUU en el exterior, penalizar a las empresas extranjeras, etc. ¿Por qué?

Algunas respuestas las dan los datos a pie de urna, el Exit Polls publicado por el New York Times tras preguntar a los votantes una vez ejercido su derecho (enlace en http://www.nytimes.com/interactive/2016/11/08/us/politics/election-exit-polls.html?_r=0).

Para empezar, destaca que se trata de un voto movilizado en el último momento. La mitad de los encuestados que decidieron el voto una semana e incluso un mes antes de las elecciones eligieron a Trump frente al 37% que lo hicieron por Clinton. En cambio, el 52% de los que ya tenían decidido el voto mucho tiempo antes, incluso en verano, se decidieron por los demócratas. Es decir, el voto a Clinton se ha mantenido fiel en el tiempo mientras que el de Trump se movilizó en el último trecho de la campaña, como atestigua la evolución de las encuestas electorales que daban a Clinton por ganadora prácticamente hasta el último momento.


NYT, Exit Polls 2016

Una vez detectado que los votantes de Trump se animaron en muchos casos a hacerlo en el último momento, habría que preguntarse ¿por qué ese voto? Antes habría que destacar que el voto al candidato republicano no lo fue porque irradiara simpatía. De hecho, el 49% dijo que le gusta Trump pero “con reservas” frente al 53% de los votantes demócratas que dijo apoyar “firmemente” a su candidata. La clave está en otro sitio: el 51% de los votantes republicanos explicaron su voto porque “no les gusta” la rival, y, sobre todo, porque le votaron el 83% de los que perciben que la mayor cualidad de Trump es que “puede traer el cambio necesario”.



“El cambio necesario”

“El cambio necesario” es pues una causa determinante del voto republicano. ¿Por qué? Se debe la muy negra visión que los votantes de Trump tienen del presente y del futuro de los EEUU y, sobre todo, del papel que ellos juegan y jugarán en la sociedad. Partiendo del presente, un 90% de los que desaprueban la política de empleo de la ya saliente administración Obama son votantes republicanos, una cifra muy alta incluso en un contexto de alta rivalidad partidista. Sin embargo, ese dato viene acompañado de otro muy elocuente: un 77% de los que se consideran “enfadados” por el trabajo del anterior gobierno son republicanos (frente al 78% de los que se consideran “entusiasmados” que votaron demócrata). “Enfado” es un sentimiento muy extremo. ¿A qué se puede deber?

Para explicarlo el Exit Polls ofrece más datos. El más general es que el 79% de los que consideran la situación económica de los EEUU como “pobre” votaron a Trump. Acercándonos a su ámbito doméstico, entre los que consideran que su situación económica familiar es hoy peor, un 78% eligió al candidato republicano. Y, sobre todo, lo hicieron el 63% de los que creen que la próxima generación de estadounidenses vivirá una vida peor que en el presente. Situación económica pobre, una economía familiar peor y un futuro incierto, esa es la triada que podría explicar el enfado. 


NYT, Exit Polls 2016

La causa de esta visión tan negativa de la situación económica general y particular es la globalización, y en concreto el miedo a sus efectos. Así se entiende que el 65% de los que creen que los tratados comerciales internacionales “se llevan empleos de los EEUU” votaron republicano. Pero la ‘amenaza’ no está solamente fuera, también dentro de las fronteras. Por eso el 84% de los que exigen la deportación de los inmigrantes irregulares votaron a Trump, un porcentaje que incluso aumenta hasta el 86% de votos al candidato republicano entre los que opinan a favor de construir un muro con el vecino meridional de los EEUU, México.

Un voto decidido en las últimas semanas de campaña, que considera que la situación económica y laboral en los EEUU es mala e irá a peor, sobre todo por la globalización y la inmigración. Y sobre todo, un voto “enfadado”. Ese es el perfil del voto de la furia que ha llevado a Donald Trump al despacho oval.    






viernes, 7 de octubre de 2016

Los vídeos electorales en los EEUU: Trump protagonista

La campaña electoral de las Presidenciales en los EEUU está entrando en una fase decisiva. Con las encuestas dando una ligera ventaja a la demócrata Hillary Clinton sobre el republicano Donald Trump, todo puede ocurrir. Por ello a maquinaria electoral de ambos aspirantes trabaja a todo gas para forzar unos resultados que se antojan demasiado impredecibles teniendo en cuenta que la campaña partió con una clara ventaja de Clinton y que Trump ha ido recortando paulatinamente.

Es una campaña que se caracteriza por la profunda polarización entre ambos candidatos y su visión de los EEUU. Ambas partes tratan de movilizar al electorado avivando ese fuego con el objetivo de crear una imagen negativa de su rival, una técnica de comunicación política muy habitual en las campañas de los EEUU. Pero en este caso la campaña de Clinton parece que apuesta de manera más decidida por esta receta que la de Trump, ya que el argumento principal de la candidata para ser votada parece que se está reduciendo cada día más a señalar a Trump como un 'peligro público' cuya victoria hay que evitar a toda costa movilizando a diferentes segmentos sociales cuyo único elemento común es el temor a una victoria republicana.

Es el hilo argumental principal de los siguientes vídeos de campaña de Clinton que apelan directamente al sentimiento de rechazo personal que puede provocar Trump y sus declaraciones:







Trump, por su parte, también usa la campaña negativa para criticar a Clinton y al Gobierno demócrata de Obama. Sin embargo, a diferencia de Clinton, el mensaje de Trump es de ataque hacia el modelo de los EEUU defendido supuestamente por su rival y no hacia su persona. A diferencia de la campaña de Clinton, que personaliza en Trump el discurso populista y xenófobo, el republicano ve en Clinton la representante de una idea de los EEUU que promete superar. Es decir, Trump critica a Clinton por lo que representa y no por quien es, mientras que Clinton hace lo contrario: 




Sin embargo, antes que apostar exclusivamente por una campaña negativa, Trump está redoblando sus esfuerzos por reforzar su relato de hombre de éxito que se enfrenta al establishment, utilizando directamente el marco del padre autoritario propio del Partido Republicano, como señaló George Lakoff. Consecuentemente, la campaña republicana está enfocando su discurso en la persona de Trump y en su presunta capacidad de liderazgo personal y, sobre todo, en su "rebeldía" contra las injusticias del sistema, lo que le aleja de la etiqueta de político profesional:



En resumen, ambos rivales están haciendo prácticamente la misma campaña: reducir las elecciones  de los EEUU a una decisión sobre si Trump debe ser presidente o no. Clinton está abandonando el discurso constructivo y propositivo mientras redobla los ataques personales contra Trump, mientras que éste está ofreciendo una cara más amable y, sobre todo, decidida para afrontar los retos de la futura presidencia.

Mientras tanto, la diferencia en las encuestas se va reduciendo.